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Aguas nacionales en la mira: Cámaras pesqueras esperan respuesta de un SOMU con mandato cuestionado

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Tras el cierre de una temporada histórica en Chubut, la atención del sector se traslada a las aguas nacionales. Sin embargo, la falta de respuesta del gremio a las ofertas salariales reactiva el temor a un conflicto similar al de 2025.

El éxito de la reciente zafra de langostino en aguas provinciales no fue casualidad. La madurez de los sectores productivos permitió pautar acuerdos con anticipación, logrando una temporada libre de fricciones sindicales en toda la cadena, desde la estiba hasta las plantas de procesamiento. Pero este clima de paz social hoy tambalea de cara a la campaña de aguas nacionales, un tema que ya domina las conversaciones en los pasillos de la Seafood Expo North America en Boston.

Legitimidad cuestionada

El núcleo del problema radica en la situación institucional del SOMU. Las cámaras empresarias (CAPIP, CAPeCA y CEPA) formalizaron ofertas en enero, febrero y marzo, pero el sindicato continúa dilatando una definición.

Esta postura genera una creciente “incertidumbre y preocupación en la marinería”. Gran parte de los trabajadores cuestiona si Raúl Durdos y Juan Navarro tienen facultades reales para negociar, dado que sus mandatos están vencidos y las elecciones permanecen suspendidas por la Justicia Laboral. Mientras la dirigencia sostiene que son las autoridades vigentes mientras no haya una orden judicial “‘firme’ que disponga algo en contrario”, la base trabajadora percibe un vacío legal que pone en riesgo sus ingresos.

El factor de los marineros “relevos”

En este escenario, los “trabajadores no sindicalizados”, conocidos como marineros relevos, asoman como actores con un “‘rol clave’” para este año. Este sector fue el más castigado durante el conflicto de 2025, cuando la flota congeladora tangonera permaneció amarrada por más de tres meses debido a la negativa del gremio a firmar el acuerdo.

Aquel episodio dejó cicatrices profundas:

Muchos marineros no pudieron realizar ni una sola marea.

Desde el sindicato se denunció el manejo discrecional de los embarques en plena campaña electoral interna.

La demora política provocó que los barcos salieran recién en agosto, perdiendo lo mejor de la temporada.

¿Se repetirá la historia?

El antecedente más doloroso para los relevos fue el trato recibido por su propia dirigencia. Cuando la necesidad económica los empujó a querer trabajar, fueron catalogados de “carneros” y se les ordenó permanecer en tierra firme. La mayoría terminó el año con los bolsillos vacíos o embarcando a fines de octubre, cuando la zafra ya estaba agotada.

Hoy, con la libreta en la mano y la experiencia de un 2025 perdido, el sector se hace la pregunta que inquieta a todo el puerto: ¿Qué harán los ‘relevos’ este año si el SOMU no firma el acuerdo? La respuesta a este interrogante podría definir el éxito o el fracaso de la industria pesquera argentina en 2026.