Las cifras del desembarque, las decisiones del sector y las notas que el lector consagró: así se leyó el mar en 2025.
El año 2025 se fue como se van los años del mar: sin pedir permiso, dejando huellas profundas en quienes lo trabajan y en cada puerto que vive de su pulso.
Queda atrás un calendario hecho de zarpadas, guardias, partes meteorológicos, maniobras finas en cubierta y el esfuerzo sostenido de una comunidad que, aun con un Atlántico Sur exigente, no negocia su vocación.
Toneladas desembarcadas
De acuerdo con Pescare. En el plano productivo, PESCARE retrató un 2025 de intensidad y contrastes. Con datos acumulados al 29 de diciembre.
Los puertos argentinos totalizaron 821.682,95 toneladas desembarcadas en el año.
Y, como nodo estructural de esa dinámica, Mar del Plata volvió a ponerse al frente con 335.093 (40.78%) toneladas desembarcadas a lo largo del año.
Pero un balance del mar no es solo tonelaje.
Es también el mapa humano y geográfico que se repite, día tras día, desde el trabajo más artesanal hasta el más tecnificado.
En 2025, PESCARE fue señalando ese entramado en los principales escenarios de descarga y operación.
Mar del Plata, Puerto Madryn, Rawson, Comodoro Rivadavia, Puerto Deseado y Ushuaia, entre otros, como puntos de sostén para la actividad y sus comunidades.
Un año marcado por pesquerías protagonistas y decisiones difíciles
Entre los grandes capítulos del 2025, el calamar Illex ocupó un lugar central: PESCARE destacó que la temporada cerró con 203.956 toneladas desembarcadas, el mayor volumen desde 2008.
Desde el inicio de la temporada, ya se anticipaban como centros clave de descarga Puerto Deseado, Comodoro Rivadavia y Puerto Madryn, reflejando la relevancia federal de la pesquería.
El langostino, por su parte, fue sinónimo de potencia biológica, tensiones y cuidado del recurso.
PESCARE describió una zafra condicionada por conflictos gremiales y cierres vinculados a la merluza juvenil, con más de 77 mil toneladas desembarcadas.
Hacia el cierre del año, el seguimiento técnico y las expectativas por aperturas también volvieron a poner en primer plano el impacto en Puerto Madryn y Rawson.
Donde la actividad se siente en cada eslabón: muelles, plantas, talleres, transporte y comercios.
Y en el medio, la coyuntura: un 2025 donde convivieron repuntes y caídas, señales cruzadas y discusiones de fondo. PESCARE recogió datos oficiales sobre la actividad industrial: en agosto la pesca mostró +4,3% interanual.
Pero con una baja acumulada del 21% frente a 2024. También registró un dato severo en el índice de junio, con un desplome informado del 74,1%.
En ese contexto, el debate sectorial no fue un accesorio: en el Foro PescAR 2025, PESCARE reflejó preocupaciones por competitividad, rentabilidad, presión fiscal.
El impacto de la pesca fuera de la milla 200 y la necesidad de condiciones más razonables para producir y sostener empleo. La agenda económica.
Incluida la discusión sobre retenciones— también atravesó al litoral marítimo y a ciudades-puerto como Puerto Madryn, Mar del Plata, Rawson, Comodoro Rivadavia y Puerto Deseado.
El mar, el clima y el respeto que no se negocia
Si algo deja claro el recorrido de PESCARE en 2025 es que la pesca ocurre donde casi nada es cómodo. Incluso cuando la noticia es excepcional, el trasfondo siempre es el mismo: mar y riesgo.
En las últimas horas del año, PESCARE informó sobre un temporal severo en la zona de la milla 200 y medidas de resguardo controlado en la ZEEA.
Es un recordatorio concreto de lo que la gente de mar sabe sin necesidad de explicaciones: allá afuera manda el clima, y cada decisión se toma con la seguridad como frontera.
Por eso, esta nota quiere detenerse —con el mayor respeto— en quienes sostienen la pesca real: las tripulaciones que trabajan bajo frío, agua y viento.
Quienes hacen guardias largas, a veces jornadas que parecen no terminar; quienes cumplen su tarea con el cuerpo cansado pero con la cabeza atenta, porque un error mínimo en un medio hostil se paga caro.
Y también en quienes los esperan y los acompañan en tierra: familias, estibadores, fileteros, mecánicos, personal de plantas, administrativos, choferes, proveedores, sanidad marítima, Prefectura y cada oficio que completa la cadena.
Desde la embarcación artesanal más pequeña hasta el congelador más grande; desde el muelle que amanece con una marea corta hasta la operatoria industrial que sostiene exportaciones.
Desde Mar del Plata hasta la Patagonia y Tierra del Fuego: a todos, el reconocimiento debe ser absoluto.