La temporada de calamar atraviesa un momento de transición y cautela. Tras cumplirse la primera semana desde que se habilitó la pesca de Illex argentinus al norte del paralelo 44°S, el panorama para la flota potera dista mucho de las expectativas iniciales. A diferencia del arranque de campaña, los rendimientos actuales se caracterizan por su irregularidad y volúmenes de captura significativamente menores.
Expectativas vs. Realidad en la zona norte
La apertura de esta área, autorizada el pasado lunes luego de una prospección con resultados alentadores, buscaba reactivar el ritmo de pesca tras el declive natural en los caladeros del sur. No obstante, los reportes que llegan desde las embarcaciones sugieren que esa estabilidad aún no se ha consolidado.
Durante las primeras horas de operaciones, algunos buques lograron picos de hasta 30 toneladas con ejemplares de tallas variadas (S, M y L). Sin embargo, este buen inicio fue efímero. A partir de la segunda jornada, las capturas descendieron drásticamente, registrándose incluso noches de actividad nula a pesar de que el clima acompañó las maniobras.
Responsabilidad operativa y desplazamiento al sur
Según la información relevada por el portal especializado Pescare, la escasez de recurso obligó a los capitanes a tomar decisiones estratégicas. Ante la dispersión del calamar entre las latitudes 41° y 43°S, gran parte de la flota optó por descender nuevamente hacia el sector del 44°10’ Sur, en cercanías de la milla 200.
Este movimiento no solo responde a una necesidad comercial, sino también a un criterio de sostenibilidad. Al regresar a zonas ya exploradas, se busca evitar la captura incidental de ejemplares juveniles, protegiendo así el desarrollo de la biomasa para el resto de la pesquería. Mientras tanto, un segmento de los poteros mantiene sus tareas en áreas adyacentes a las Islas Malvinas, frente a Punta Quilla.
Incertidumbre en la recta final de la campaña 2026
El testimonio de los tripulantes refleja la complejidad del escenario actual. Los rendimientos reportados en los últimos días oscilan mayoritariamente entre las 5 y 10 toneladas diarias. Un capitán consultado por la redacción fue tajante al describir la sexta marea: «Casi no hay calamar disponible».
Este cambio de tendencia introduce una cuota de incertidumbre en una temporada 2026 que, hasta ahora, había mostrado niveles de eficiencia sobresalientes. Dada la naturaleza dinámica del calamar, las próximas jornadas serán cruciales para determinar si esta baja en las capturas es un fenómeno pasajero o si marcará el cierre definitivo de la campaña.