El Consejo de Empresas Pesqueras Argentinas (CEPA) solicitó al Consejo Federal Pesquero autorización para el ingreso de los buques congeladores arrastreros a operar en la pesca objetivo de calamar al norte del paralelo 41º S durante la temporada biológicamente habilitada para dicho recurso. La nota ingresó el pasado 15 de diciembre pero figuró en el orden del día de la primera sesión del año del Consejo.
El pedido de la cámara que agrupa a la flota congeladora de empresas marplatenses se sustenta, según su visión, en que “el stock norte de merluza común se encuentra en estado de estabilidad y recuperación”, “las pesquerías argentinas cuentan con instrumentos de manejo moderno, vedas móviles, monitoreo satelital, observadores a bordo”, y “el ejercicio de la pesca de calamar por parte de esta flota en el área norte constituye una pesquería objetivo plenamente compatible con la conservación de la merluza norte”
Seguramente los consejeros ahora le darán espacio al INIDEP para que determine la viabilidad del pedido. Es muy posible que desde el sector fresquero costero y de altura no aguarden al informe del instituto y se pronuncien en contra de la medida, aduciendo razones biológicas bajo un enfoque precautorio y ecosistémico.
CEPA solicitó además modificar la Resolución CFP N° 5/2011, para elevar el límite de captura incidental de merluza del stock norte al 20% de la capacidad de bodega para buques congeladores que operan exclusivamente en pesca objetivo de calamar, disponiendo asimismo que dicho bycatch sea deducido de la Captura Máxima Permisible (CMP) correspondiente.
La imposibilidad actual de operar al norte del 41º S implica para la cámara una “restricción operativa que limita la competitividad”, en tanto aclararon que “no pretenden habilitar la pesca objetivo de merluza hubbsi por parte de buques congeladores al norte del 41º S, sino exclusivamente garantizar condiciones actualizadas, razonables y sustentables para la pesca objetivo de calamar cuando el recurso migra hacia dichas latitudes evitando que el mismo sea capturado y escape hacia aguas internacionales”
Para sustentar su petición, desde CEPA expusieron las capturas del stock norte de merluza de los últimos años, cuyas cifras se ubicaron “muy por debajo” de la CMP fijada anualmente por el Consejo.
En 2022 se declararon 7.460,6 toneladas de una CMP fijada en 37 mil toneladas; en 2023 se desembarcaron 19.368 toneladas de una idéntica CMP. En 2024 la CMP bajó a 29.500 toneladas y la flota declaró 11.094 toneladas. El año pasado se fijó una CMP de 30.850 toneladas y la captura fue de 12.975 toneladas.
“La extracción efectiva representó entre el 20% y el 52% de la CMP, evidenciando un remanente biológicamente disponible significativo y compatible con la absorción de un volumen incidental acotado y controlado”, sostuvieron en CEPA.
La nota presentada por la cámara marplatense incluyó un anexo con un análisis cuantitativo de la pesquería de abadejo y datos comparativos entre las flotas congeladora y fresquera en la pesca de abadejo.
El informe incluyó datos estadísticos sobre desembarques y participación de ambas flotas en las capturas de la especie. Números que no son del todo fieles porque existe una gran subdeclaración de los dos estratos.
Más allá de esa singularidad, en CEPA plantearon que los buques congeladores permanecen en marea entre dos y cuatro veces más que los fresqueros y el promedio de operación se ubica cercano a una relación real de tres a uno, por lo que proponen un tope de captura diferenciado. Hoy rige el 3% de la bodega o 10 toneladas como máximo por marea.
En este contexto, desde la cámara patronal requirieron al INIDEP la elevación de un esquema técnico “de monitoreo y manejo incidental específico para buques congeladores autorizados a operar en la zona, ajustado a parámetros revisables y campañas científicas periódicas”.
Fuente: Revista Puerto