La obligatoriedad de embarcar un segundo patrón en la flota costera ha generado un fuerte rechazo en el sector pesquero. A través de un comunicado, CAPEAR ALFA respaldó el reclamo de la Asociación de Embarcaciones Costeras, advirtiendo que la aplicación rígida del REGINAVE (Decreto Nro. 4516/73) pone en riesgo la operatividad de los buques y el sostenimiento del empleo en el sector fresquero.

La vigencia de una norma de 1973
La discusión se centra en la antigüedad de la reglamentación y la falta de flexibilidad actual. Los armadores recuerdan que, durante años, la Prefectura Naval Argentina aplicó criterios de adecuación práctica. El antecedente más valorado es la “Disposición Nro. 30/2014, firmada por el entonces Prefecto Nacional Naval PG Martín Ruiz, que habilitó al marinero familiarizado a participar en las guardias de navegación bajo supervisión”.
Los tres ejes del reclamo empresario
El sector identifica consecuencias críticas si no se revisa el criterio de proporcionalidad:
- Escasez de oficiales: No hay personal habilitado suficiente, lo que genera una competencia desleal con la flota de altura.
- Limitaciones físicas: Los buques costeros poseen restricciones de habitabilidad que impiden ampliar la dotación sin afectar las condiciones de trabajo.
- Competencia regional: Se citó el caso de Uruguay, que en 2004 eliminó esta exigencia para ganar competitividad.
Un problema de viabilidad estructural
Para los armadores, no se trata solo de un tecnicismo, sino de la supervivencia económica de las unidades productivas. El endurecimiento de las exigencias ocurre en un momento de fragilidad financiera donde muchas embarcaciones ya se encuentran amarradas.
La exigencia del segundo patrón ha pasado a ocupar el centro de una disputa mayor: aquella que determina “bajo qué reglas, con qué costos y hasta qué umbral de viabilidad puede seguir funcionando una parte decisiva de la pesca argentina”. Ante esto, el pedido a la autoridad marítima es claro: retomar una línea regulatoria que contemple la “estructura real de la flota costera” y garantice la seguridad sin asfixiar la actividad.