Pesca

El auge de los congeladores profundiza la crisis de la flota fresquera

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El sector pesquero argentino atraviesa un fenómeno de «dos realidades». Aunque las cifras oficiales del primer cuatrimestre de 2026 muestran una expansión en el volumen general de actividad, este crecimiento no es equitativo. Bajo la superficie de las estadísticas, conviven sectores con rentabilidades opuestas, donde el éxito de un segmento parece acentuar la crisis estructural de los demás.

Un crecimiento impulsado por la extracción marítima

Durante el inicio de este año, el Índice de Producción Industrial Pesquero (IPI) reveló un incremento interanual del 14,3% en febrero. Este impulso se explica casi exclusivamente por la actividad extractiva en el mar, la cual experimentó un salto del 17,9% en el mismo mes. No obstante, este dinamismo no alcanzó a todos por igual: mientras la pesca marítima acumuló un alza del 32% en el primer bimestre, la acuicultura sufrió un retroceso del 10,4%.

La disparidad también se nota en las especies capturadas. El sector de los moluscos fue el gran motor del período, con un crecimiento exponencial del 59,3%. En la otra vereda, los crustáceos y los peces registraron caídas del 33,7% y 11,2% respectivamente, demostrando que la bonanza estadística se sostiene sobre un grupo reducido de recursos.

El contraste de flotas: Congeladores vs. Fresqueros

Es en el análisis por tipo de embarcación donde la grieta económica se vuelve más profunda. Según datos analizados recientemente por el portal especializado Pescare, los buques congeladores lograron incrementar su operatividad en un 50,8% interanual durante febrero. En contrapartida, la flota fresquera vio caer sus desembarques un 28,7%, una tendencia que ha llevado a muchos armadores a paralizar sus barcos ante la falta de viabilidad económica.

Esta segmentación responde a varios factores críticos:

  1. Estacionalidad: El fin de la temporada de langostino en Chubut afectó directamente a los fresqueros, creando un bache operativo antes del inicio de la campaña en aguas nacionales.
  2. Economía de escala: Los buques congeladores poseen una mayor capacidad de captura y procesamiento, lo que les permite absorber mejor los vaivenes del mercado.

El factor combustible: La barrera del costo operativo

El incremento en el precio del gasoil, que ya supera el 40% en lo que va del año, ha sido el golpe de gracia para el sector fresquero. Para un buque congelador, el combustible representa cerca del 45% de su valor de bodega; sin embargo, en el modelo fresquero, este costo escala hasta representar entre el 70% y el 90% de la producción.

«Mientras la flota congeladora logra amortiguar el aumento de costos mediante el volumen y el valor de sus capturas, para los fresqueros la presión se ha vuelto insostenible, transformando la rentabilidad en un estado de quebranto técnico.»

Conclusión del panorama industrial

El balance de febrero de 2026 deja una conclusión agridulce. Si bien el INDEC confirma una pesca industrial en expansión, lo cierto es que este crecimiento está altamente concentrado. La realidad en los muelles es contundente: existe un reparto desigual de las fuerzas productivas que justifica los reclamos de la flota menor. El informe oficial no hace más que ratificar que el dinamismo actual descansa sobre los moluscos y los buques congeladores, dejando al modelo fresquero en una situación de vulnerabilidad extrema.