La industria pesquera de Mar del Plata enfrenta una crisis sin precedentes. Recientemente, los referentes del sector realizaron una rueda de prensa en la Asociación de Embarcaciones de Pesca Costera. Allí, los dirigentes de la flota artesanal, UdIPA y la Cámara de la Industria Naval expusieron una realidad alarmante. «No podemos más, no damos más», confesó Sebastián Agliano con angustia.
El impacto del combustible en el puerto
El principal problema radica en el costo operativo de los barcos. Actualmente, el litro de combustible supera los 2400 pesos con IVA incluido. Por esta razón, los armadores aseguran que la situación se ha vuelto insostenible para las empresas familiares. Además, no existe financiamiento ni precios claros para el gasoil en el muelle local.
Según detalla una nota del portal especializado Revista Puerto, el 70% de las firmas comerciales dependen directamente de la captura de pescado fresco. Sin embargo, el contexto actual obliga a los dueños de los barcos a dejar de alistar sus embarcaciones. «Nos vamos a quedar parados, pero no sin pelear», aseguró Agliano tras confirmar que ya dialogaron con los trabajadores sobre esta parálisis.
Cifras que reflejan la caída
La operatividad en la terminal de Mar del Plata muestra signos de agotamiento desde inicios de año. En consecuencia, las estadísticas de desembarque han registrado bajas históricas. Algunos puntos clave de esta caída son:
- Desembarques generales: Cayeron un 39% hasta finales de marzo.
- Corvina: Este recurso vital registró un descenso del 41%.
- Pez palo: La baja en las capturas alcanzó el 45%.
Por otro lado, los armadores expresan su dolor ante la falta de respuestas oficiales. Pascual Demetrio, dueño del buque Fides Fe II, explicó que necesita casi toda su carga solo para pagar el gasoil. Del mismo modo, Marcelo Asaro, del barco “Popa”, lamentó que hoy sea más rentable invertir en la bolsa que trabajar en el muelle de su ciudad.
Pedidos de ayuda urgente
Los dirigentes locales no solicitan subsidios. En cambio, piden herramientas concretas para seguir produciendo. Entre sus reclamos figuran la suspensión de derechos de extracción y un precio diferenciado de combustible. Asimismo, exigen que se cumpla la Ley Federal de Pesca para priorizar a los sectores que generan más empleo.
Finalmente, el sector ya solicitó formalmente la declaración de Emergencia Pesquera. Aunque el Consejo Federal Pesquero aún debe dar una respuesta, el malestar se siente cada día más fuerte en las escolleras marplatenses. La flota fresquera, motor económico de la región, lucha hoy por no desaparecer.