Según informa el portal NoticiasPMY, el Centro de Patrones y Oficiales Fluviales, de Pesca y de Cabotaje Marítimo ha manifestado su firme rechazo a la exclusión de los trabajadores en el debate sobre el nuevo esquema de cuotificación del langostino. Desde la organización advierten que, de implementarse sin consenso, esta medida podría golpear severamente a las pequeñas y medianas empresas (PyMEs) de la flota fresquera, poniendo en jaque miles de puestos de trabajo.
Un escenario de tensión regulatoria
La actividad pesquera en Argentina atraviesa un clima de incertidumbre tras diversos intentos de reforma. Como bien detalla la nota de NoticiasPMY, el sector ya ha tenido que movilizarse previamente para frenar la apertura de la Zona Económica Exclusiva a flotas extranjeras y para evitar el cierre de la Escuela Nacional de Pesca. El conflicto actual se suma a la reciente reforma laboral que, por presión de las cámaras empresarias, ha dejado al personal embarcado en una situación de vulnerabilidad jurídica.
El riesgo para las PyMEs y el empleo
El Capitán Mariano Moreno, referente del Centro de Patrones, señaló que la pesca de langostino posee un componente artesanal intrínseco donde el trabajador es el principal garante de la sustentabilidad. Moreno advierte que una cuotificación mal diseñada favorecerá la concentración en grandes buques congeladores tecnificados, en detrimento de las más de 100 embarcaciones menores que operan hoy.
«Una reducción en la cuota para una PyME se traduce automáticamente en una caída salarial para la tripulación y el riesgo de cierre para empresas familiares», enfatizó el dirigente en declaraciones recogidas por NoticiasPMY.
Dudas sobre la fiscalización y el impacto ambiental
Más allá de lo económico, existe una preocupación ambiental crítica: el «High-Grading». Los trabajadores advierten que, ante una cuota limitada, las empresas podrían presionar para capturar solo el ejemplar de mayor tamaño y valor comercial, descartando al resto.
Para que el sistema sea viable, se requeriría una fiscalización rigurosa (observadores y cámaras) que la actual Subsecretaría de Pesca difícilmente pueda garantizar en su totalidad. Por ello, el sector laboral insiste en que las «reglas de juego» no pueden definirse a espaldas de quienes sostienen la industria en el mar.