Pesca Ilegal. La vigilancia en el Atlántico Sur ha alcanzado un nuevo nivel de rigurosidad. Gracias a un despliegue coordinado entre la Prefectura Naval Argentina y la Subsecretaría de Recursos Acuáticos y Pesca, se han identificado recientemente múltiples embarcaciones extranjeras realizando maniobras no autorizadas dentro de la Zona Económica Exclusiva Argentina (ZEEA). Estos operativos buscan frenar la explotación indiscriminada de recursos en áreas de jurisdicción nacional.
El caso del buque Bao Feng y la reincidencia en la ZEEA
Uno de los focos de atención principales ha sido el Bao Feng, un pesquero de bandera de Vanuatu. Esta embarcación fue detectada inicialmente en enero operando a velocidades de arrastre (inferiores a los 6 nudos) dentro de aguas nacionales. Tras un riguroso sumario, se le impuso una multa histórica que supera los 1.262 millones de pesos, además de cargos por los costos operativos del procedimiento.
Sin embargo, la problemática persiste. Según reportes detallados que circulan en el sector y que han sido analizados por el portal especializado Pescare, este mismo buque volvió a ser localizado en infracción durante la última semana. Este comportamiento sugiere una estrategia de reincidencia por parte de flotas internacionales que operan en el límite de la milla 200.
Identificación de nuevas embarcaciones sospechosas
El monitoreo no se detiene en un solo navío. Otros pesqueros han mostrado patrones de navegación típicos de la actividad extractiva ilegal:
- Hai Xing 2: Localizado con velocidades promedio de 4,3 nudos y una permanencia prolongada en zonas restringidas.
- BP Bao Win: Un buque arrastrero, también bajo bandera de Vanuatu, cuyos movimientos repetitivos coinciden con las tácticas de pesca detectadas en su gemelo, el Bao Feng.
Estos procedimientos se respaldan en la Disposición SSRAyP Nro. 20/2026, una normativa clave que establece la presunción de infracción cuando buques extranjeros reducen su velocidad o realizan giros compatibles con la pesca dentro de la ZEEA sin autorización.
Tecnología y soberanía: Un escudo digital sobre el Atlántico
La estrategia argentina ha evolucionado desde el patrullaje físico hacia un sistema de observación tecnológica permanente. El Centro de Control de Tráfico Marítimo ahora permite el seguimiento en tiempo real de velocidades y derrotas, lo que facilita documentar incursiones que antes podían pasar inadvertidas.
Esta ofensiva contra la pesca ilegal no es solo técnica, sino también política. La actual gestión ha buscado eliminar los vacíos legales que permitían a las empresas extranjeras eludir sanciones mediante tecnicismos jurídicos. Al endurecer los parámetros de interpretación de la Ley Federal de Pesca, el Estado busca enviar un mensaje claro de firmeza.
Firmeza ante la presión internacional
Bajo la coordinación del Ministerio de Seguridad, Argentina mantiene su postura de resguardar cada metro de su espacio marítimo, incluso ante posibles presiones diplomáticas. La meta es proteger los recursos estratégicos del Atlántico Sur, asegurando que cualquier vulneración de la soberanía nacional tenga consecuencias económicas y legales efectivas.