Mar del Plata. De acuerdo con una información publicada por el portal web LA17, la rutina de la industria pesquera se vio sacudida por un evento poco frecuente: la interrupción de una marea por una emergencia interna. El buque fresquero “Niño Jesús de Praga”, que navegaba con destino a las zonas de pesca al sur de Necochea, debió dar media vuelta y regresar al puerto de Mar del Plata tras una grave denuncia realizada por la única mujer de la tripulación.
Los hechos: un spray sospechoso en el camarote
El conflicto, que ahora está bajo la lupa de la Justicia, se originó la noche del lunes. La trabajadora, una marinera con amplia trayectoria en el sector desde 2013, denunció que mientras descansaba en el camarote que compartía con tres colegas, sintió que le aplicaban un spray desconocido en dos oportunidades.
Ante el malestar físico y el temor creciente, la mujer se dirigió al puente de mando para reportar lo sucedido. La respuesta del capitán, Nahuel Terrue, fue reubicarla inicialmente en un camarote solitario; sin embargo, ante el estado de alteración de la tripulante y su firme pedido de “quiero volver a puerto”, el mando del buque notificó a Prefectura y ordenó el retorno inmediato.
Versiones encontradas y peritajes
Según detalla LA17, el arribo a Mar del Plata activó un protocolo de seguridad que incluyó:
- Inspección exhaustiva: Personal de Prefectura y perros antinarcóticos requisaron la embarcación sin hallar sustancias ilegales ni alcohol.
- Asistencia psicológica: La denunciante recibió contención profesional antes de prestar declaración ante el fiscal Carlos Martínez.
- Contradicciones: Mientras la fiscalía considera que el relato de la mujer es «razonable» pese a ciertos vacíos, los tres compañeros de camarote niegan rotundamente los hechos, asegurando que se trató de una confusión de la marinera.
Protocolos y seguridad de género
El caso ha trascendido lo policial para instalarse en lo gremial. El sindicato SICONARA tomó intervención en un contexto donde las normativas internacionales sobre violencia y acoso en el mar exigen protocolos de actuación estrictos. La investigación judicial continúa abierta para determinar si existió una agresión química o si hubo fallas en los registros internos de la embarcación durante el incidente.