Tras una década de trabajo técnico y consensos institucionales, la pesquería argentina de langostino fue reconocida por el Marine Stewardship Council, uno de los sellos ambientales más exigentes del mundo.
La pesquería de langostino argentino en aguas nacionales alcanzó la certificación de sustentabilidad del Marine Stewardship Council (MSC), un reconocimiento internacional que valida el manejo responsable del recurso y el cumplimiento de estándares ambientales de máxima exigencia. El logro es el resultado de más de diez años de trabajo continuo impulsado por empresas del sector junto al Centro de Desarrollo y Pesca Sustentable (CeDePesca).
La certificación fue otorgada tras un extenso proceso de evaluación que involucró a toda la cadena de valor de la actividad: tripulaciones, armadores, plantas procesadoras, observadores a bordo, científicos y organismos del Estado. En ese entramado, el rol de instituciones como el Consejo Federal Pesquero, la Subsecretaría de Pesca de la Nación y el INIDEP resultó clave para consolidar un esquema de manejo basado en información científica, monitoreo permanente y decisiones consensuadas.
Desde CeDePesca destacaron que el reconocimiento no responde a una acción puntual, sino a una forma de trabajo sostenida en el tiempo, que permitió ordenar el esfuerzo pesquero, establecer mecanismos de control efectivos y garantizar la conservación del recurso. En el caso del langostino, se trata de una pesquería que es observada a nivel internacional como modelo, incluso por la posibilidad de estimar capturas anuales en una especie de ciclo de vida corto.
El sello MSC no solo valida lo realizado hasta el momento, sino que también plantea nuevos desafíos. La certificación identifica aspectos a seguir mejorando y compromete al sector a profundizar el trabajo conjunto para asegurar la sustentabilidad a largo plazo, preservar el impacto social de la actividad y reforzar la competitividad del producto en los mercados más exigentes del mundo.
Empresas armadoras y cámaras del sector coincidieron en que el reconocimiento fortalece el posicionamiento del langostino argentino como un alimento producido bajo estándares responsables, al tiempo que abre oportunidades comerciales y consolida la previsibilidad de una de las principales economías regionales del litoral patagónico.
Fuente: Redes al Mar