El sector pesquero argentino atraviesa un momento de esplendor gracias a la abundancia del recurso Illex argentinus. Durante este año, las cifras de captura han superado las expectativas, consolidando una tendencia positiva que pone de manifiesto la importancia de una gestión biológica rigurosa. En un análisis reciente, expertos del INIDEP (Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Pesquero) desglosaron los factores que permitieron alcanzar estas 156.000 toneladas descargadas.
El auge del stock Desovante de Verano
La protagonista indiscutible de este ciclo ha sido la población denominada Desovante de Verano (SDV). Según Marcela Ivanovic y Nicolás Prandoni, referentes del Programa de Cefalópodos del instituto, este stock ha mostrado una robustez inédita. La principal diferencia respecto a años anteriores radica en que la flota argentina opera sobre este recurso luego de su proceso reproductivo.
Al garantizar que el calamar logre desovar antes de ser capturado, se asegura el reclutamiento de la generación siguiente. Esta estrategia, sumada a condiciones oceanográficas favorables (temperatura y disponibilidad de alimento para las paralarvas), ha blindado la sostenibilidad del calamar frente a la incertidumbre climática.
El contraste con el Stock Sudpatagónico
Mientras el SDV brilla, el Stock Sudpatagónico (SSP) muestra una realidad opuesta. Aquellos años de «boom» (como el 2015, cuando se rozó el millón de toneladas en el Atlántico Sur) parecen lejanos. Actualmente, la abundancia de este grupo es mínima, lo que los científicos atribuyen a una combinación de presión pesquera histórica y factores ambientales adversos.
De acuerdo con lo reportado originalmente en una entrevista concedida al portal web Revista Puerto, los especialistas subrayan que la gestión responsable dentro de la Zona Económica Exclusiva (ZEE) es lo que marca la distancia con la situación crítica que se vive en la Milla 201.
Desafíos: Pesca en la Milla 201 y modernización tecnológica
Uno de los puntos de mayor preocupación sigue siendo la actividad de las flotas extranjeras fuera de la jurisdicción nacional. La falta de regulación en el área externa impacta directamente en la salud de los calamares que migran entre ambas zonas.
Por otro lado, la modernización de los buques poteros, con sistemas de iluminación más potentes, plantea un interrogante sobre el aumento del esfuerzo pesquero. Sin embargo, los investigadores del INIDEP sostienen que, mientras se respete el calendario biológico y se evite la pesca antes de la reproducción, el impacto tecnológico puede ser absorbido por la pesquería.
Transparencia y sostenibilidad: El camino a la certificación
La industria se encuentra en un proceso de mejora continua con miras a obtener certificaciones internacionales de sostenibilidad. Para ello, es vital:
- Presencia de observadores a bordo: Para garantizar que no existan descartes y se cumplan las normativas.
- Partes de pesca semanales: Un flujo de información constante entre las empresas y el INIDEP.
- Manejo ecosistémico: Considerar tanto a los barcos poteros como a los arrastreros en el cómputo total de capturas para estimar el escape biológico.
El futuro inmediato: Campaña en el sector Norte
Para la primera semana de abril, el equipo científico iniciará la evaluación del stock bonaerense norpatagónico. Aunque existen indicios optimistas sobre la presencia de ejemplares de buena talla, la premisa sigue siendo la cautela. El objetivo es permitir que el recurso se desarrolle plenamente antes de habilitar la apertura comercial en dicha zona.