Con un incremento del 86% en el combustible y precios de venta estancados, la Asociación de Embarcaciones de Pesca Costera advierte un escenario «insostenible». Denuncian falta de competencia en el abastecimiento y exigen la intervención urgente del Gobierno nacional.
Una ecuación económica rota
La flota costera y fresquera de Mar del Plata enfrenta su crisis más severa en años. El impacto de la guerra en Oriente Medio llevó el barril de petróleo por encima de los 100 dólares, disparando los costos operativos de una industria donde el combustible es el principal insumo fijo.
Desde la AEPCYF señalan que la pérdida de poder adquisitivo del sector es dramática: mientras que en 2010 un kilo de corvina equivalía a 1,5 litros de gasoil, hoy apenas alcanza para 0,98 litros. Esta distorsión ya provocó una caída del 40% en las descargas de variado costero en el primer bimestre del año.
El conflicto con el abastecimiento
El sector puso el foco en la empresa Zona Común SA, a la que acusan de concentrar la comercialización y condicionar precios en un esquema sin competencia real.
La postura de la flota: Afirman que las negociaciones fracasaron y que el sistema actual los deja «sin margen de maniobra».
La respuesta de la empresa: Niegan el monopolio y aseguran que las condiciones de pago están atadas a las exigencias de contado de las petroleras.
Silencio oficial y riesgo social
La cámara empresaria elevó el reclamo a la Subsecretaría de Pesca de la Nación, advirtiendo que la falta de respuestas es una «decisión política» que agrava la crisis. El riesgo no es solo para los armadores: cada barco que deja de salir arrastra consigo puestos de trabajo en plantas procesadoras, estiba y servicios portuarios.
El puerto espera definiciones urgentes antes de que la crisis de costos se transforme en una detención total de las actividades.