Puerto Mar del Plata

Mar del Plata: La pesca demuestra en el muelle que es el único motor real de trabajo y divisas

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El puerto marplatense volvió a exhibir este feriado una de sus verdades más persistentes: su ritmo no admite pausas cuando el mar entrega captura. Mientras los grandes anuncios de una «era petrolera» o una «Dubai sudamericana» siguen esperando en los papeles, «lo que sí aparece, una vez más, es la pesca, la que construyó la historia portuaria de Mar del Plata».

El «Tetris» operativo en el Espigón 3

Desde el alba, el movimiento de prácticos, remolcadores y estibadores dio forma a una logística de precisión. En la sección décimo tercera, el Ona Milagro coordinó maniobras para liberar espacio al potero Minta, mientras en rada aguardaban el Arbumasa XXIX, el Huyu 906 y el Xin Shi Ji 95. Cada buque que toca muelle no cierra un ciclo, lo multiplica: «abre un nuevo tramo de trabajo genuino, inmediato y tangible».

Una cadena que moviliza a la ciudad

La descarga de un potero involucra a mecánicos, personal de limpieza de bodega, cuadrillas de alistamiento y transporte. Solo en una mañana, esta red movilizó a más de 65 personas de manera directa. No es solo mercadería; es empleo especializado que depende de la precisión de cada maniobra.

El calamar Illex es el gran protagonista. Con el mercado chino «barriendo» con la producción a precios sostenidos, el recurso no solo genera divisas, sino que alimenta un circuito de mantenimiento naval vital: «cada barco potero, en un año sin intervenciones mayores, afronta al menos u$s 500.000 de mantenimiento». Si la reparación es compleja, la cifra supera el millón de dólares, sosteniendo a talleres, metalúrgicas y diques locales.

Realidad vs. Fantasía

La postal del feriado fue una síntesis de la economía real de la ciudad. Mientras las «fantasías de prospecciones» e inversiones declamadas no asoman por el espigón, la pesca llena de hombres, frío, combustible y estiba un puerto que algunos imaginaron reconvertido.

«Cuando hubo que poner trabajo real sobre el muelle, no llegaron las inversiones declamadas; llegó, otra vez, la pesca», la histórica y la futura, confirmando que es la única fuerza que mantiene vivo el corazón productivo de Mar del Plata.