Marineros. La reciente convocatoria lanzada por la empresa Conarpesa ha marcado un punto de inflexión en el sector pesquero argentino. En apenas 48 horas tras el anuncio de su presidente, Fernando Álvarez Castellano, más de dos mil personas se inscribieron con el objetivo de firmar contratos de ajuste y salir a la zona de pesca, desafiando el estancamiento de las negociaciones gremiales.
Respuesta masiva ante la apertura de vacantes
La intención original de abrir el correo de contrataciones era cubrir posibles huecos ante la negativa de la tripulación efectiva a trabajar bajo las nuevas condiciones. Sin embargo, la sorpresa fue doble: no solo hubo una avalancha de nuevos interesados, sino que el personal de planta de la compañía aceptó las condiciones sin objeciones.
De acuerdo con información publicada por Revista Puerto, la tripulación de marineros completa de los buques de Conarpesa ya se encuentra embarcando en diversos puertos del país, lo que garantiza el inicio de sus operaciones para la zafra de langostino 2026 de manera inmediata.
El dilema legal y los «contratos de ajuste»
El escenario es complejo. Actualmente, rige una medida cautelar contra la reforma laboral que ampararía estos acuerdos de parte. Esto implica un riesgo jurídico para el sector empresarial, ya que los trabajadores podrían reclamar a futuro la diferencia entre lo liquidado y lo que estipula el convenio colectivo vigente.
Álvarez Castellano ha manifestado que prefiere asumir este riesgo antes que repetir el fracaso de la temporada anterior, donde el conflicto sindical paralizó la actividad durante tres meses. Ante la masiva respuesta de los postulantes, el empresario evalúa la figura legal de «pasantes» para formar mano de obra no sindicalizada, ofreciendo salarios competitivos mientras aprenden el oficio.
El conflicto entre el SOMU y las cámaras empresariales
Mientras los barcos de Conarpesa se alistan, el resto de la flota perteneciente a cámaras como CEPA, CAPIP y CAPECA permanece amarrada. La situación del sindicato SOMU es crítica por dos frentes:
- Negociación trabada: El gremio rechaza la propuesta de las cámaras y estas no muestran signos de ceder.
- Vacío legal: El mandato judicial de la actual dirigencia del SOMU vence el 9 de mayo. Si no hay acuerdo o prórroga antes de esa fecha, el sindicato podría quedarse sin representantes legales para firmar acuerdos en plena temporada.
Conclusión: La urgencia de los trabajadores
El dato de los dos mil inscritos revela una realidad social que trasciende la disputa entre gremialistas y empresarios. Aunque la Ley 27.802 y las medidas cautelares generen un paraguas de incertidumbre, la necesidad de los marineros por retomar la actividad parece superar la espera de las negociaciones de cúpula. Con la inminente apertura de la zona norte por parte del INIDEP, el tiempo corre y la presión en los muelles aumenta.