Puerto Deseado. El movimiento portuario es intenso y genera mano de obra local de alrededor de 500 personas en forma directa e indirecta además de dinamizar la economía en la localidad santacruceña. Buscan aprovechar la operatoria que disminuye cuando el recurso se mueve más al norte.
La terminal portuaria de Puerto Deseado inició la temporada de calamar el pasado 21 de enero cuando comenzaron a arribar los primeros barcos para realizar los desembarques de sus capturas. Más de veinte buques poteros han pasado en una semana, lo cual reactivó la actividad no solo del puerto, sino de la localidad en general.
El personal estable de la estiba es de alrededor 250 personas, y en los primeros días con arribos simultáneos se agolparon en los portones del puerto más de 200 trabajadores a la espera de una changa. Los días pico de máxima actividad suelen pasar más de 500 personas por día en el puerto según indican desde la Unidad Ejecutora Portuaria de Santa Cruz.
Desembarques 2025
En 2025 quedó a las claras que el mayor movimiento portuario por desembarques en la ciudad de Puerto Deseado estuvo relacionado con el calamar, del cual se bajaron 36.248 toneladas.
En ese puerto santacruceño solamente se descargaron 14.799 toneladas de la especie merluza hubbsi, en tanto, fueron 5.229 toneladas de langostino de aguas nacionales y 1.400 toneladas de centolla.
Claramente, la zafra de calamar es la que le da una dinámica de movimiento económico y laboral a Deseado, ya que los congeladores tangoneros optan principalmente por puertos de Chubut y Buenos Aires.
Tres meses de actividad plena
Más allá de las gestiones y buenos oficios que desde la provincia realizan para que las diferentes empresas con buques poteros desembarquen en ese puerto durante toda la temporada, la realidad es que a medida que el calamar comienza a ser hallado más al norte, la flota opta, por una cuestión operativa y económica, por el puerto más próximo para descargar y retomar la operatoria de pesca sin perder días.
Las zafras se sabe cuándo inician, pero es impredecible saber cuándo se terminan, de modo que se busca optimizar al máximo la disponibilidad del recurso en aguas nacionales.
Puerto Deseado como el resto de los puertos también el año pasado sintió el impacto de haber estado tres meses la flota congeladora langostinera sin salir a la pesca. El calamar es el recurso que dinamiza la actividad en esa terminal marítima y dura menos de tres meses, por eso genera tanta expectativa en la comunidad.
Mano de obra local
La administradora de la UNEPOSC, Verónica Serra, destacó el movimiento que tiene el puerto estos días. “Es una satisfacción que el puerto de Puerto Deseado vuelva a trabajar y reactive la economía local que rápidamente se ve reflejada en las calles. Agradecemos a las empresas que apuestan a seguir descargando en esta terminal”, señaló.
Reconoció que la duración de “la actividad depende del recurso, es algo que no podemos manejar, esperemos que se mantenga cerca para poder tener la mayor cantidad de ingreso de buques”, dijo al tiempo de mencionar que “hubo días pico de mucho trabajo con descargas simultáneas de ocho barcos, lo cual generó mucha demanda de trabajo”.
Descarga en andana
Por el plazo de 90 días se levantó la restricción que prohibía las descargas en andana, lo cual agiliza la operatoria sin tener que mover las embarcaciones. «Hemos llegado a tener 10 barcos descargando a la vez, algo que no ocurría hace mucho; así que buscamos darle la mayor agilidad al puerto», indicó el jefe de Depósito y Plazoleta Fiscal, Pablo Martín.
«Se va trabajando sobre la marcha y coordinamos a medida que llegan para que la descarga sea eficiente. Hay mucha gente del pueblo que está entusiasmada porque para algunos es su primera experiencia”, describió al dar cuenta del impacto que tiene el movimiento portuario en la comunidad deseadense.
Fuente: Revista Puerto