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Récord de divisas en la pesca: USD 385 millones que esconden una realidad fracturada

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El número agregado ordena el balance, pero la estructura interna del negocio revela una historia de ganadores y perdedores.

El Informe de Coyuntura Pesquera de febrero 2026 ofrece una radiografía precisa del comercio exterior del sector. Aunque las cifras finales sugieren un dinamismo envidiable, un análisis detallado de los volúmenes, especies y puertos demuestra que la prosperidad no se distribuye de manera pareja.

El «boom» estadístico del primer bimestre

El arranque de 2026 dejó una cifra de alto impacto: la actividad pesquera argentina exportó 105.295 toneladas por un valor de USD 384,9 millones. Esto representa una mejora interanual del 14,2% en volumen y del 20,3% en divisas. Solo en febrero, se colocaron 63.345 toneladas por USD 213,1 millones.

Sin embargo, el propio informe advierte sobre el «secreto estadístico», aclarando que los datos no permiten conocer los volúmenes totales del sector ni son comparables con períodos anteriores. Esta precisión técnica es vital: tratar a la pesca como un bloque homogéneo es un error que el documento admite de forma implícita.

El Calamar: El motor del crecimiento

El éxito del bimestre tiene un nombre propio: Calamar Illex. Este recurso aportó casi 54.000 toneladas y USD 145,1 millones en el acumulado. El salto interanual en desembarques fue del 97,5%, impulsado casi exclusivamente por la flota de congeladores poteros.

Aquí aparece la fractura que el número general disimula. Mientras el calamar vive un momento dorado, otras pesquerías muestran retrocesos preocupantes:

  • Langostino: Cayó un 17,4% (comparado con el récord de 2025).
  • Corvina Rubia: Retrocedió un 32,4%.
  • Gatuzo y Pescadilla: Cayeron 43,5% y 28,7% respectivamente.
  • Polaca: Sufrió un derrumbe del 88,6%.

Desigualdad en los puertos y concentración comercial

El mapa portuario confirma que la mejora no es federal. Mientras Puerto Madryn y Puerto Deseado casi duplicaron sus toneladas, Rawson retrocedió debido a una zafra de langostino menos intensa, y Ushuaia redujo su actividad a la mitad.

A esto se suma la dependencia del mercado asiático. En febrero, China absorbió el 46% del valor exportado. Esta arquitectura comercial, apoyada en pocos destinos y productos, expone a la actividad a una vulnerabilidad extrema ante cualquier cambio en la demanda externa.

Exportar más no siempre significa ganar más. El informe oficial muestra cuánto salió y a qué precio, pero ignora la estructura de costos: combustibles, salarios, logística y mantenimiento de flota.

Presentar la cifra final de divisas como una señal de bienestar general equivale a extender el éxito de un segmento concentrado (el potero) a toda la comunidad pesquera, que hoy lucha por la supervivencia operativa frente a márgenes cada vez más comprimidos.