La firma Luis Solimeno e Hijos SA ha presentado una nueva estrategia ante las autoridades pesqueras con el fin de resolver la disputa legal y administrativa que rodea al buque «Luigi». En un intento por regularizar la situación registral de la embarcación —heredera del permiso del «Ur Ertza»— la empresa propuso modificar formalmente su modalidad operativa a cambio de mantener su cupo en una de las pesquerías más rentables del país.
Los detalles de la nueva oferta de Solimeno
La propuesta, elevada recientemente al Consejo Federal Pesquero (CFP) y a la Subsecretaría de Pesca, plantea un giro en la operatividad del navío. Según la documentación presentada, la empresa está dispuesta a que el «Luigi» funcione exclusivamente como buque congelador, renunciando definitivamente a su actual condición bimodal (fresquero/congelador).
Esta transformación implica concesiones importantes por parte de la armadora:
- Renuncia a especies clave: La empresa dejaría de lado las autorizaciones de captura para el bacalao austral (360 toneladas) y el granadero (552 toneladas).
- Desistimiento judicial: Solimeno se compromete a abandonar las acciones legales iniciadas contra el CFP.
El punto de fricción: Las 4.000 toneladas de langostino
A pesar de las renuncias mencionadas, el eje central del pedido radica en conservar la autorización para capturar 4.195 toneladas de langostino. Tal como informó originalmente el portal especializado Revista Puerto, este punto es el que genera mayor resistencia en el Consejo Federal Pesquero, organismo que ya ha manifestado su rechazo a esta pretensión en instancias previas.
La defensa de la empresa, encabezada por el letrado Miguel Bustamante, sostiene que el «Luigi» ha operado en los últimos tres años sin causar los daños ambientales que el CFP advertía. En la nota enviada a las autoridades, argumentan que aceptar esta propuesta brindaría la certidumbre jurídica necesaria para una situación que se extiende desde hace más de un lustro.
El contexto judicial en Mar del Plata
Esta movida administrativa ocurre en un momento de tensión judicial. Semanas atrás, la Cámara Federal de Mar del Plata instó a que se dicte una sentencia de fondo sobre si el buque está realmente habilitado para la pesca de langostino.
Para Solimeno, este acuerdo representaría el fin de lo que consideran una década de «arbitrariedad» en el ordenamiento de la pesquería, permitiendo que el buque se integre plenamente al esquema de la flota congeladora bajo un marco de legalidad definitiva.