El Gobierno nacional avanza en la elaboración de un nuevo esquema de reformas económicas que busca introducir cambios profundos en diversas actividades, situando ahora el foco sobre el cabotaje marítimo y fluvial. El ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, anticipó a través de sus redes sociales que trabajan en la denominada «Ley de Hojarasca», una iniciativa que apuntaría a derogar más de 70 leyes vigentes.
“El paquete de desregulación irá desde el cabotaje, hasta la industria del seguro. Como pide @JMilei ¡Argentina será el país más libre del mundo!”, expresó el funcionario en la plataforma X (Twitter), encendiendo nuevamente las alarmas en el sector de la marina mercante.
El antecedente del DNU 340
Aunque el proyecto formal aún no ingresó al Congreso, el anuncio generó una inmediata preocupación en los gremios vinculados a la actividad. Mariano Vilar, secretario general del Sindicato de Conductores Navales (SICONARA) y referente de la CATT, recordó que el año pasado el Ejecutivo intentó una maniobra similar mediante el DNU 340/2025.
Aquel decreto, que propiciaba la desregulación y acotaba el derecho a huelga, fue rechazado por ambas cámaras del Congreso. “Ese decreto fue derogado por el Congreso Nacional en sus dos cámaras y fue producto de la fuerte presión de los gremios”, subrayó Vilar, destacando que fue uno de los pocos instrumentos rechazados de los cientos dictados por la actual gestión.
Críticas a la política oficial
Para el titular de SICONARA, la insistencia del Ejecutivo responde a una postura persistente del ministro: “Sturzenegger debe tener algo personal con la marina mercante porque nos quiere destruir a toda costa”. Vilar enumeró los intentos previos, desde la Ley Bases con la pesca hasta el cierre de escuelas de formación, advirtiendo que, aunque no hay proyecto ingresado, darán la batalla institucional en el Parlamento.
“Daremos el debate, haremos escuchar la voz de los trabajadores ante diputados y senadores”, afirmó, apelando a la coherencia de los legisladores que ya votaron en contra de la desregulación anteriormente.
Los riesgos de la desregulación
Al analizar las implicancias técnicas, Vilar aclaró que esta reforma no afecta a la pesca, sino al transporte de carga entre puertos argentinos. Actualmente, la normativa exige buques de bandera y tripulación nacional. Derogarla permitiría que naves extranjeras operen libremente en aguas internas.
“Cualquier país en vías de desarrollo que quiera promover su crecimiento, necesariamente debe tener una marina mercante al servicio de sus intereses, que es lo que este gobierno no quiere”, sentenció Vilar, citando el caso de Estados Unidos, donde las leyes de cabotaje son extremadamente estrictas para proteger la industria local.
Finalmente, el dirigente advirtió sobre el impacto en la soberanía: “Territorio que no navegas, es territorio que perdés”. Alertó que permitir tripulaciones extranjeras —por ejemplo, bajo bandera panameña— implica una “pérdida enorme de fuentes de trabajo o pérdida de derechos laborales”, además de dejar recursos estratégicos como el petróleo en manos de logística foránea.