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Temporada de langostino en jaque: Las cámaras no activarán la flota sin un acuerdo con el SOMU

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Pese a la inminente habilitación del sector norte para la pesca de langostino por parte del Consejo Federal Pesquero, la flota congeladora permanecerá en puerto. Las cámaras empresarias han ratificado que no iniciarán la zafra hasta lograr una readecuación del Convenio Colectivo de Trabajo que garantice la rentabilidad frente a la caída de precios internacionales.

Rentabilidad y «precios históricos»

Agustín de la Fuente, presidente de la Cámara Argentina Patagónica de Industrias Pesqueras (CAPIP), fue contundente respecto a la inviabilidad de operar bajo el esquema actual. Según explicó, el conflicto radica en «la liquidación de producción con precios referenciales que no son los adecuados, que son históricos, y donde hay que adecuarlos a lo que tiene hoy la oferta y la demanda del mundo».

Para el dirigente, la coherencia con la postura mantenida en 2025 es innegociable: «Las condiciones de acuerdo con la tripulación, con los sindicatos que componen la tripulación, no son los acordes, no son los necesarios para poder salir a trabajar».

La propuesta: un sistema de monitoreo variable

Desde febrero, las empresas impulsan ante el Ministerio de Trabajo un esquema de producción «pendular». La propuesta busca que el valor de lo capturado fluctúe según el precio de exportación:

  • Reducción del 22% si el langostino vale menos de 6.000 dólares.
  • Reducción del 18% si se ubica entre 6.000 y 7.500 dólares.
  • Mantenimiento del convenio original si supera los 7.500 dólares.

El objetivo es establecer «un monitoreo permanente, con un sistema pendular, donde la variabilidad de precios se vaya monitorizando y la producción se liquide en base a los precios de exportación».

El factor gremial y los tiempos judiciales

La falta de respuesta del SOMU mantiene paralizadas a más de 110 embarcaciones. A la tensión salarial se suma un componente institucional: el mandato de la conducción sindical vence el próximo 9 de mayo, lo que limita la capacidad de negociación inmediata.

De la Fuente advirtió que «si las condiciones no son las adecuadas para salir a trabajar, no se va a poder salir a pescar», recordando que el año pasado la falta de consenso derivó en una parálisis de cuatro meses que el sector no está dispuesto a repetir sin garantías económicas.