El presidente de CAPIP, Agustín de la Fuente, responde a las diferencias planteadas por el SOMU sobre el impacto de los salarios en el costo de producción de los barcos y considera que será imposible llegar a un acuerdo si desde el gremio se resisten a ver los números que reflejan la rentabilidad negativa de los tangoneros.
Agustín de la Fuente, presidente de CAPIP, es uno de los referentes del sector que participa activamente de las discusiones sobre ajuste salarial propuesto por las empresas congeladoras sobre los valores de producción. En esta entrevista se abordó el planteo de las empresas, las diferencias expuestas por el SOMU sobre la incidencia de los salarios en los costos, las trabas que existen para abordar la discusión y el rol del Estado, según publicó Revista Puerto.
RP: Ustedes plantean que la incidencia de los salarios en los costos de producción del barco es del 60% pero SOMU sostiene que sus salarios impactan en un 11% y si le suman el básico y los francos llegan al 18%. ¿A qué se debe esta diferencia?
AGUSTÍN DE LA FUENTE: Cuando quisimos mostrarles los números se negaron, si hay un problema y me niego a verlo, me estoy negando a la realidad. Pero si ellos consideran que los datos no son ciertos, debemos discutirlo. Hay cosas que se establecieron hace veinte años, era otro el nivel de exportación, era otro caladero, el langostino de cultivo que nos hace tanto daño era otra cosa.
RP: ¿Tiene algún viso de realidad lo que plantea el SOMU?
AF: En realidad me parece más una estrategia para defender lo que ellos no quieren aceptar. Hay que discutir los números, si ponemos los números sobre la mesa no van a poder escapar a eso. Pero vamos a suponer que tiene algo de realidad o de razón. Me parece que lo más maduro de parte de todo el sector es ver qué números manejamos cada uno y con objetividad tratar de buscar algún punto de encuentro. En la cuestión de los básicos se está viendo de llevarlo por el IPC y ahí la objetividad es lo que supera cualquier tipo de diferencia. Lo que pasa es que es imposible hablar de básicos si no discutimos el tema de la producción. Pero si arrancamos con ellos no queriendo ver ningún tipo de número, es muy difícil llegar a algún encuentro. Ese es el gran meollo. Yo respeto que, para ellos, esos sean los números, pero creo que están equivocados, que están mal y tenemos que discutir y adecuar un convenio que ya tiene más de veinte años.
RP: Por lo que se ha planteado en las asambleas, lo que están esperando desde el SOMU es que se denuncie el Convenio.
AF: Sí, pero ahí hay una gran confusión. La denuncia del convenio es manifestación de una situación crítica, no es más que un llamado de atención diciendo, el Convenio no es lo que tiene que ser y se convoca a las partes para discutirlo. Pero las condiciones de ese Convenio no van a desaparecer. Ante la denuncia, las autoridades laborales van a convocar a las partes y llamar a una mesa, pero no quiere decir que esa mesa termine bien.
RP: Los gremios no están dispuestos a aceptar firmar un convenio a la baja, ¿sólo si las tripulaciones se lo piden puede ser posible la apertura al diálogo?
AF: Nosotros hemos hablado con nuestra gente y se ve como una situación totalmente entendible. Yo no lo veo como una cuestión de ir a la baja, lo veo como una cuestión de adecuarse a la situación, a lo que está pasando. Podés ponerlo en doce, en cinco, hoy es cero para todos. Cuando vemos el precio de referencia y el precio de venta, está claro que es necesario modificarlo, pero tiene que haber dos para bailar y parece que no quieren abrir la pista.
RP: El SOMU pone el foco de la discusión en que se vende a 6 dólares el kilo de langostino y que ellos ganan por ese kilo 34 pesos. Puesto en eso términos resulta muy difícil entender que el impacto del salario en los costos del barco es de la magnitud que ustedes manifiestan.
AF: Primero, acá hay algo que ellos no mencionan, que es la quita de la ley de Ganancias que también los está impactando mucho. Después, acá hay un multiplicador que es el valor de referencia de mercado y eso no lo pueden sacar de contexto. Tengo un multiplicador que me dice que el langostino entero vale 12 dólares cuando hoy vale la mitad. Después me pueden decir cuánto le queda al marinero, pero el problema es que estamos partiendo de una cifra irreal. Y es imposible abordarlo si ellos no quieren que hablemos de números. Ya hemos vivido muchos momentos de tirones y en la historia han obtenido ciertas cosas o mantenido situaciones a su favor, pero hoy no se puede activar una producción que es totalmente negativa. Estamos casi un dólar abajo de lo que sale producirlo.
RP: ¿Ven alguna posibilidad de avanzar en la próxima reunión con el SOMU?
AF: Acá hay que ver que no solo llevamos catorce días sin pescar, suponiendo que esto se destraba mañana, habrá que sumarle diez días porque la gente está en su casa y ya habrán perdido un mes. Pero lamentablemente veo muy lejos un acuerdo si no cambian su postura, salvo que la gente de alguna manera les pida que se sienten a escuchar. Me parece que la historia del tironeo no va a ayudar, por lo menos hoy no hay lugar para eso.
RP: ¿Se tiene pensado como propuesta que este reajuste tenga la oposición de una cláusula gatillo, algo que pueda modificarse si el valor del langostino se recupera?
AF: Sí, siempre que no se pierda sinceridad para encontrar un punto de equilibrio, porque lo que no puede pasar es que no quedemos anclados al mercado, porque si no vamos a volver a cometer el mismo error del año 2005.
RP: ¿Les preocupa el tono que están teniendo las asambleas, que se esté llevando el conflicto a una disputa personal?
AF: Son situaciones incómodas, innecesarias… Me parece que hay que tener claro que acá no hay una cuestión personal, que cien barcos congeladores estén amarrados en el puerto es bastante representativo. El mercado hoy nos está diciendo algo, no hay ningún tipo de estrategia comercial, no es que si no salimos ahora el precio va a levantar, el precio viene en caída hace un montón y no lo podemos levantar. Tenemos un problema y es de todos, pero lamentablemente no hay una mesa en la que se pueda discutir. Por otro lado, el Estado hoy no te invita a tomar el té, te dice sentate, fijémonos que se puede hacer. Vi con buenos ojos la mesa que se armó con el Concejo Deliberante de Mar del Plata, algunas alertas comienzan a mostrarse, ahora hay que pasar a la acción. El otro día alguien dijo, hay un problema y está arriba de la mesa, nosotros decidimos agarrarlo, abrazarlo y por lo menos tratar de gestionarlo, el problema es que la otra parte no está en esta postura.
RP: El ministro Luis Caputo reconoció que la pesca junto con la construcción está en una mala situación y el Consejo Federal de alguna forma también lo hizo en la última reunión. ¿Nada de eso contribuye a revertir la situación ante las retenciones?
AF: Sería un buen gesto del gobierno pasar a la acción, porque lo declarativo no ayuda. Fijate que nos dicen, los declaramos como una economía regional, pero ahora no ¿cuándo entonces, cuando nos fundamos? Hay frigoríficos que están cerrando, que no le pagan a la gente, me parece que hay que tener cierta celeridad para tomar decisiones. Hace mucho tiempo que vengo pidiendo al Consejo Federal que aborde el negocio porque somos una actividad económica y lo que hacen a fin de año es aumentar el derecho de extracción. Lo declarativo no alcanza.