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Caballa, merluza y langostino: Los productos argentinos que ganan terreno en el mercado estadounidense

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La reciente actualización de la pirámide alimentaria de Estados Unidos, proyectada hasta el año 2030, introduce un cambio sustancial en la forma de entender la alimentación saludable.

Las proteínas de alto valor biológico y los alimentos reales pasan a ocupar el centro de la dieta diaria, desplazando el histórico predominio de los carbohidratos. Dentro de ese esquema, los alimentos de origen marino salvaje y natural consolidan un lugar estratégico por su aporte nutricional y su impacto positivo en la prevención de enfermedades crónicas. Estados Unidos busca cambiar hábitos alimentarios para modificar el grave problema ocasionada por la comida chatarra, que ha generado dos generaciones con graves problemas de obesidad, incluso infantil.

El rediseño de las guías responde a un escenario sanitario complejo, cerca del 50% de la población estadounidense presenta prediabetes o diabetes, mientras que aproximadamente el 75% de los adultos convive con al menos una enfermedad crónica muchas veces asociada a la obesidad. Además, alrededor del 90% del gasto sanitario del país se destina al tratamiento de estas patologías, muchas de ellas asociadas a hábitos alimentarios y estilos de vida poco saludables.

La nueva pirámide prioriza el consumo de alimentos naturales o mínimamente procesados, recomienda reducir azúcares añadidos y productos ultraprocesados, y jerarquiza el rol de las proteínas de alta calidad. El objetivo es mejorar la calidad nutricional de la dieta y fortalecer las estrategias de prevención frente a enfermedades metabólicas, cardiovasculares y neurológicas.

En este contexto, los pescados adquieren un protagonismo creciente, especialmente por su contenido de ácidos grasos omega 3, fundamentales para la salud cardiovascular, el desarrollo cognitivo y el funcionamiento del sistema nervioso.

Argentina cuenta con una oferta relevante de especies que se alinean con estas recomendaciones nutricionales. Entre las principales se destacan la caballa, la sardina fueguina, la merluza común, el calamar Illex, los salmónidos de cultivo patagónico y productos de alto valor comercial como el langostino patagónico.

En el caso de la caballa y la sardina, su elevado contenido de ácidos grasos omega 3 (EPA y DHA) las posiciona como alimentos especialmente beneficiosos para la prevención de enfermedades cardiovasculares y metabólicas. Otras especies, como la merluza y el calamar, aportan proteínas magras de alta calidad, minerales esenciales y bajo contenido de grasas saturadas, lo que las convierte en componentes clave de una dieta equilibrada.

El fortalecimiento del consumo de alimentos del mar en uno de los principales mercados del mundo abre oportunidades para las exportaciones pesqueras argentinas, especialmente en productos con valor agregado, trazabilidad y estándares sanitarios exigentes. Estados Unidos es un destino relevante para distintas líneas de exportación del sector pesquero nacional.

Al mismo tiempo, este cambio de paradigma refuerza el debate interno sobre la necesidad de promover un mayor consumo de pescado en el mercado doméstico, donde el consumo per cápita continúa siendo bajo en comparación con las recomendaciones nutricionales internacionales.

La nueva pirámide alimentaria también integra criterios de sostenibilidad, impulsando sistemas productivos más responsables, con mayor control de origen y cuidado de los recursos naturales.

Para el sector pesquero argentino, este enfoque refuerza la importancia de consolidar políticas de manejo sostenible, fortalecer certificaciones, mejorar procesos de agregado de valor y profundizar la articulación entre producción, ciencia y mercados internacionales, en un escenario donde la alimentación saludable gana centralidad en las agendas públicas.

Fuente: Pescare