Las ventas al exterior de calamar Illex argentinus bajo la certificación «Alimentos Argentinos, una elección natural» alcanzaron los 55 millones de dólares durante la primera mitad del año. Este resultado posiciona al recurso pesquero dentro de los cinco principales productos nacionales distinguidos por este estándar oficial, reafirmando la relevancia del sector pesquero dentro del comercio exterior.
Un distintivo de diferenciación e impacto en el mercado global
La marca oficial «Alimentos Argentinos» opera como un reconocimiento gubernamental para aquellos bienes agroalimentarios que cumplen con criterios superiores de trazabilidad, procesamiento y conservación. A diferencia de las exportaciones tradicionales de commodities, obtener esta distinción exige el estricto cumplimiento de un protocolo técnico específico aprobado desde 2018 para el calamar congelado.
De acuerdo con la información divulgada por Conarpesa, la implementación de estos esquemas de certificación permite transformar los procesos de captura y valor agregado en una ventaja competitiva frente a los mercados más exigentes de Europa y Asia, donde los consumidores priorizan el origen comprobable y la sostenibilidad.
Desempeño en las cifras del comercio exterior
Dentro del volumen general de productos exportados con el sello de calidad —que sumó 661 millones de dólares en el primer semestre— el calamar ocupó un lugar destacado frente a otras cadenas agroindustriales:
- Carne vacuna enfriada y al vacío: USD 221 millones.
- Maní y sus derivados: USD 145 millones.
- Papas prefritas congeladas: USD 106 millones.
- Calamar Illex argentinus: USD 55 millones.
- Peras frescas: USD 43 millones.
Flota pesquera y certificaciones por buque
El acceso a la Marca País no se otorga de manera masiva a toda la flota, sino que requiere autorizaciones individuales emitidas por la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación. Diversas armadoras argentinas han obtenido la habilitación vinculada a embarcaciones y registros sanitarios específicos, consolidando un esquema productivo orientado a la excelencia operacional.
«Avanzar hacia mecanismos de diferenciación comercial permite posicionar al calamar no solo como una materia prima abundante, sino como una oferta exportable asociada a estándares internacionales de calidad.»
Esta tendencia refleja la evolución de las pesquerías nacionales, las cuales buscan consolidar su presencia en las góndolas internacionales mediante garantías formales de origen y procesamiento.