En un conmovedor video publicado por La Nación, Andrea Mereles, esposa del tripulante sanjuanino, Ricardo Gabriel Alfaro, suboficial segundo fallecido en el ARA San Juan, relató su vivencia luego de perderlo.
Con lágrimas en sus ojos desde el inicio del video, Andrea contó que recién el año pasado entendió que su esposo no regresaría nunca más. «En julio del 2019 yo entendí porque lo soñé. Él me dijo que no llore más, que no lo espere porque él no iba a regresar más», describió. «Ya es momento que seas feliz, yo voy a estar bien», le manifestó Gabriel en su sueño.
«Aveces me imaginaba que estaba en una isla y que iba a regresar», expresó. El día que se conoció la ubicación del submarino, Andrea estaba con su pequeño hijo quien, al ver la noticia, se emocionó con entusiasmo, pensando que su papá iba a regresar. Ante eso, su mamá le comentó «papá no va a regresar, es una estrella». El pequeño, triste, le preguntó «¿por qué? ¿papá se murió?» a lo que Andrea respondió, «no digas que se murió, él es una estrella». Durante toda esa noche, el hijo de Gaby (como llamaban a Alfaro en su familia) lloró lamentando la triste noticia.
Por otra parte, Andrea recordó que su esposo le contaba siempre que el submarino no estaba en condiciones. «Ese submarino ya no da más. Lo arreglaron mal», contó citando a su marido.
La mañana del 25 de octubre, cuando Gabriel parte a Ushuaia, le expresó a su mujer intranquilidad por las condiciones de la nave. Sospechando de antemano una tragedia, Alfaro le dijo a su esposa «lo único que te voy a pedir es que cuides a los nenes, que des de comer a los animales, pagá todos los impuestos y no olviden que los amo mucho», recordó emocionada Andrea y agregó «si no vuelvo nunca, no hay perdón para ninguno de estos. Vos sabés lo que tenes que hacer».
Cuando Gabriel partía en remis, le pidió al chofer que diera la vuelta. Al ver eso, Andrea contó que le preguntó por qué volvió. Gabriel respondió «no, me olvide de decirte que los amo mucho, con todo el corazón», tras esta tiernas palabra, el tripulante la abrazó y se fue.
Andrea nunca imaginó que esa sería la última despedida y siempre lo esperó para continuar con su vida juntos. Sin embargo, el 15 de noviembre 2017 llegó la peor de las noticias: el submarino ARA San Juan ya había desaparecido.