La industria pesquera argentina experimenta un resurgimiento histórico con el langostino. Tras un ciclo deprimido, las capturas de esta especie han mostrado un repunte excepcional en los primeros siete meses del año, superando con creces los registros de la campaña anterior. A pesar de este panorama favorable, las autoridades y el sector analizan un posible cierre anticipado de las operaciones.
Un crecimiento exponencial en las capturas
Las cifras oficiales confirman un cambio drástico en la dinámica de desembarques. Según información compartida por el portal Canal 12 Web, la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca contabilizó 144.137 toneladas de langostino entre enero y julio de 2026. Este volumen representa un salto del 121% en comparación con el mismo lapso del año pasado.
El ritmo sostenido durante las semanas siguientes elevó las estimaciones a cerca de 155.000 toneladas acumuladas para mediados de agosto, de las cuales 110.000 corresponden a operaciones en aguas de jurisdicción nacional. Este repunte en apenas siete meses ya logró duplicar la totalidad del volumen registrado durante el ciclo 2025.
Los motivos que amenazan la extensión de la zafra
A pesar de los excelentes números globales, la continuidad de la temporada, que tradicionalmente se prolonga hasta finales de septiembre, enfrenta complicaciones operativas y biológicas.
El foco de alerta se ubica en la Subárea 7. Los reportes recientes indican una caída en la productividad del recurso, obligando a los buques a intensificar su esfuerzo pesquero para mantener los volúmenes de captura. Además de la baja en los rendimientos, el sector se enfrenta a un desafío ambiental crítico: el incremento del bycatch (captura incidental) de merluza.
Las regulaciones nacionales establecen límites estrictos para proteger a la merluza. Cuando la captura de esta especie secundaria supera los márgenes permitidos, la flota langostinera debe reubicarse obligatoriamente, lo que genera:
- Aumento significativo en los costos operativos por mayor consumo de combustible.
- Tiempos de navegación más prolongados para hallar nuevas zonas viables.
- Pérdida de eficiencia en las jornadas de pesca.
- Cierres preventivos de los sectores de mayor concentración.
Impacto económico en el mercado internacional
El langostino se mantiene como la estrella de las exportaciones pesqueras argentinas. Incluso durante la contracción del 2025, el país comercializó 119.775 toneladas al exterior, inyectando US$867 millones a la economía nacional. La recuperación productiva de 2026 augura un balance comercial aún más positivo, sujeto a la estabilización de la demanda en destinos clave como España y China.
El futuro inmediato de la campaña dependerá del análisis de datos biológicos que realizarán los especialistas en las próximas jornadas, monitoreando tanto la densidad del langostino como la interacción con otras especies marinas reguladas.