El escenario de las paritarias en el sector langostinero se tensa. El Sindicato de Obreros Marítimos Unidos (SOMU) ha marcado una postura firme frente a las cámaras empresarias (CAPeCA, CAPIP y CEPA), denunciando que las propuestas actuales atentan contra la estabilidad económica de los trabajadores del mar.
Defensa de la legalidad colectiva
Desde la Secretaría de Pesca de la organización gremial fueron categóricos: los Convenios Colectivos de Trabajo (CCT) siguen siendo la única norma válida para regular la actividad. En este sentido, el sindicato alertó que cualquier contrato o compromiso firmado de forma particular entre empresas y marineros carece de sustento legal si vulnera los derechos colectivos ya adquiridos.
Ante el avance de estas prácticas, el gremio adelantó que iniciará acciones legales para proteger la integridad de los convenios vigentes, especialmente en un momento donde la flota tangonera se prepara para una nueva temporada bajo un clima de alta incertidumbre.
El impacto de la inactividad y la puja salarial
Un punto de fuerte fricción radica en el recuerdo de la temporada anterior. Según información proporcionada por LA17, el SOMU recordó que la parálisis de cuatro meses sufrida el año pasado fue responsabilidad de los armadores, quienes optaron por no zarpar alegando falta de rentabilidad, afectando directamente el sustento de las familias pesqueras y las economías de la región.
En cuanto a la discusión económica, el conflicto se centra en el rubro de producción, que representa el grueso del salario de un tripulante por marea. El gremio rechaza la oferta empresarial de mantener el esquema del año previo, el cual utiliza un valor equivalente al 78% de la cotización del dólar.
Dato clave: Para el sindicato, esta fórmula representa una pérdida real de casi el 40% en comparación con lo estipulado en los convenios actuales, lo que hace inaceptable la propuesta en los términos actuales.
Negociaciones en curso y barcos en zona de pesca
A pesar de la distancia entre las partes, los canales de diálogo permanecen abiertos. Se mantienen encuentros diarios con el objetivo de alcanzar un consenso integral que no castigue el bolsillo de los trabajadores.
Sin embargo, la tensión crece debido a que varias embarcaciones ya han zarpado hacia la zona de pesca. Muchas de ellas operan bajo los cuestionados acuerdos individuales, una situación que el SOMU monitorea de cerca y que podría derivar en una profundización de las medidas de fuerza en el corto plazo.