Un sorprendente hallazgo científico marcó un hito para la biología marina en el Atlántico Sudoccidental. Investigadores del Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Pesquero (INIDEP) registraron la recaptura de una merluza negra (Dissostichus eleginoides). El ejemplar permaneció más de una década en libertad. Lo más asombroso del caso no es solo el tiempo transcurrido. Su ubicación también sorprende: apareció casi en el mismo punto donde volvió al mar.
El viaje de trece años en el Atlántico Sudoccidental
Científicos capturaron y marcaron originalmente al ejemplar el 12 de mayo de 2013. El hecho ocurrió a una profundidad de 1.054 metros sobre el talud continental argentino, a la altura de la Provincia de Buenos Aires.
Trece años después, un buque de la flota comercial reportó la captura del mismo pez. El hallazgo sucedió a escasos 62 kilómetros de las coordenadas iniciales. Según los datos recopilados por la Revista Puerto, este acontecimiento representa el récord absoluto de permanencia en libertad. El logro supera cualquier registro desde el inicio del Programa de Marcado y Recaptura de la especie.
¿Fidelidad al área o migración de retorno?
La merluza negra es conocida por su capacidad de nadar miles de kilómetros. Sin embargo, diversas investigaciones sugieren que estos animales muestran una notable fidelidad a sus áreas de residencia.
Resulta imposible determinar si el pez permaneció en la zona o regresó a ella tras un largo viaje. Aun así, el hallazgo aporta evidencia clave sobre el comportamiento de esta especie. La merluza negra es una de las más longevas y cotizadas del Mar Argentino, capaz de superar los 50 años de edad.
El impacto del Programa de Marcado del INIDEP
Desde el nacimiento de este proyecto científico en el año 2004, el INIDEP marcó y liberó un total de 6.009 ejemplares. De ese total, los pescadores ya recuperaron 122.
Cada recaptura funciona como una «cápsula del tiempo». Este sistema revela datos imposibles de obtener mediante otros métodos tradicionales. Los patrones registrados hasta la fecha muestran dos comportamientos claros:
- Sedentarismo: La flota vuelve a pescar a la mayoría de los ejemplares a menos de 100 kilómetros de su liberación. Esto ocurre incluso tras tres años en el agua.
- Grandes migraciones: Un grupo reducido de individuos registró desplazamientos superiores a los 3.000 kilómetros en periodos similares.
El futuro de la investigación de la merluza negra
Este logro científico coincide con un panorama optimista para la investigación pesquera nacional. Las autoridades repararon y reactivaron recientemente el Argenova XIV. Este es el único buque palangrero activo en la flota argentina dedicado a este recurso. Con esta acción, el INIDEP y las empresas pesqueras asociadas garantizarán la continuidad de estos estudios clave.
Monitorear los movimientos de la merluza negra no solo sacia la curiosidad científica. También es una herramienta indispensable para garantizar la explotación sustentable de este recurso. Se trata de uno de los bienes ecológicos y económicos más valiosos de las profundidades oceánicas.