Las autoridades de Trelew se encuentran tras la pista del propietario de una planta de pescado clandestina que operaba en la calle Roca al 2.700. Pese a que el lugar fue clausurado el pasado sábado debido a sus deplorables condiciones de higiene, la identidad del dueño sigue siendo una incógnita.
Un escenario de abandono y suciedad
Durante el operativo, los inspectores municipales se enfrentaron a un panorama desolador. Sebastián Suquía, titular del área de Inspecciones, calificó el estado bromatológico del recinto como «nauseabundo». El nivel de insalubridad encontrado sugiere un riesgo sanitario inminente, lo que motivó el cierre inmediato de las instalaciones.
La pista del sospechoso fugaz
El proceso de identificación ha sido, hasta ahora, infructuoso. Según el relato oficial, solo se presentó en el lugar un hombre de identidad desconocida durante la inspección. Sin embargo, tras pedir explicaciones sobre el procedimiento de forma evasiva, el individuo abandonó el sitio sin dejar datos personales ni acreditar su vínculo con el establecimiento.
La estrategia de la «Cámara Sellada»
A pesar de la falta de nombres, el municipio juega una carta estratégica:
Se ha colocado una faja de clausura en una cámara frigorífica que permanece cerrada con candado.
Las autoridades confían en que el valor de la mercadería o el equipo obligará al propietario a dar la cara.
Según Suquía, este método ha sido efectivo en casos anteriores, ya que tarde o temprano alguien acude a reclamar el acceso al frío.