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Pesca de langostino: CAPIP defiende la flexibilidad productiva frente al rechazo sindical

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La tensión en el sector pesquero se intensifica ante el debate por la modificación de los límites de producción a bordo. Desde la Cámara Argentina Patagónica de Industrias Pesqueras (CAPIP) defendieron con firmeza la propuesta de elevar del 36% al 50% el tope permitido para la elaboración de colas de langostino en buques congeladores tangoneros. Esta iniciativa, que será evaluada por el Consejo Federal Pesquero (CFP), busca adaptar la actividad a las demandas comerciales internacionales en un escenario de alta competencia.

El planteo empresarial surge como contraofensiva a las impugnaciones presentadas por el Sindicato de Trabajadores de de la Industria de la Alimentación (STIA) y el Sindicato de Obreros Marítimos Unidos (SOMU). Ambas organizaciones gremiales manifestaron su rechazo formal, argumentando que la medida atentaría contra el empleo en las plantas terrestres y provocaría consecuencias ambientales negativas en el caladero.

Libertad comercial y demandas de mercado

Frente a estos cuestionamientos, Agustín de la Fuente, presidente de CAPIP, ratificó la postura de la entidad. En declaraciones exclusivas para Revista Puerto, el directivo anticipó que insistirán con la presentación formal ante las autoridades y subrayó que las empresas deben gozar de la autonomía necesaria para diseñar sus estrategias de producción según los requerimientos de los compradores globales.

«Si tenés una planta en tierra o en el agua, nadie te puede venir a decir qué producto podés hacer. Eso forma parte de tu plan productivo», enfatizó De la Fuente, argumentando que las restricciones administrativas actuales restan competitividad a la industria pesquera local.

Desde la cámara patronal insisten en que el foco del debate no debe ser un simple porcentaje, sino la capacidad de respuesta comercial de la flota. Según explicaron, el mercado internacional exige este formato de producto de manera específica, y la normativa vigente del 2025 apenas permitió un incremento marginal de tres toneladas de cola por cada cien de langostino entero, lo que resulta insuficiente para las necesidades actuales.

Los argumentos del INIDEP respaldan el pedido

Uno de los pilares que sostiene el reclamo de CAPIP y CAPECA son los informes técnicos del Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Pesquero (INIDEP). Desde el sector empresarial recordaron que el Programa Langostino ya evaluó el impacto biológico y ambiental de la medida el año pasado, dictaminando que no existen riesgos para el recurso ni para el ecosistema marino.

El sustento científico del INIDEP derriba las principales objeciones de los gremios mediante tres puntos clave:

  • Sin aumento de esfuerzo: Elevar el porcentaje de colas no incrementa la capacidad de captura ni de congelación de los barcos.
  • Sustentabilidad: La medida no genera un mayor impacto sobre el fondo marino ni altera los niveles de descarte.
  • Límites respetados: La modificación opera estrictamente dentro de los cupos de captura que ya se encuentran autorizados.

Garantías para el empleo en tierra

Finalmente, la conducción de CAPIP desestimó que esta flexibilización ponga en peligro las fuentes de trabajo en los frigoríficos continentales. De la Fuente aclaró que el langostino procesado a bordo atiende a un segmento comercial y a clientes completamente diferenciados de los que abastecen las plantas terrestres.

Lejos de destruir empleo, argumentan que la diversificación y la optimización de las ventas de la flota congeladora inyectarán mayor estabilidad económica a toda la cadena de valor, consolidando la rentabilidad de una de las pesquerías más importantes del país.