A las puertas de abril, el escenario para la próxima temporada de langostino en aguas nacionales es de un silencio preocupante. Las negociaciones entre las cámaras pesqueras y el SOMU no registran avances concretos, repitiendo una inercia que el sector pretendía evitar tras la traumática experiencia del año pasado.
El panorama sumó un componente de alta tensión este lunes: un fallo de la Justicia Nacional del Trabajo suspendió la aplicación del núcleo central de la Ley de Modernización Laboral, cerrando transitoriamente la vía de los «acuerdos por empresa» o individuales. Esta medida obliga a las partes a volver a la estructura sindical tradicional, justo cuando el sindicato atraviesa una crisis de plazos institucionales.
El factor tiempo y las «Tablas Móviles»
Aunque los contactos se iniciaron en enero, marzo termina sin humo blanco. El sector empresario (CAPIP, CAPeCA y CEPA) ya elevó su propuesta de «Acuerdo Salarial Marco» basada en un esquema de tablas móviles. Bajo este modelo, el sueldo por producción se liquidaría según el valor de exportación del langostino, un sistema que ya aceptaron capitanes y conductores navales.
Con los precios actuales del mercado, correspondería aplicar la «tabla intermedia» (valores entre USD 6.000 y USD 7.500 por tonelada), pero el gremio liderado por Raúl Durdos aún no ha dado el visto bueno final.
Plazos al límite
Para el SOMU, el reloj de arena tiene una fecha fatídica: el 9 de mayo, día en que vence la prórroga de mandato de su actual conducción. Las empresas, por su parte, exigen que la firma no supere el mes de abril para evitar que se repita la conflictividad de 2025.
En los muelles, el clima entre marineros efectivos y relevos es de una tensa espera. «No se percibe clima o voluntad de volver a quedarse en sus casas hasta agosto», como sucedió en la temporada anterior. La lección fue dura: «cada mes que se perdió de pescar, no se volvió a recuperar».
Estrategias divergentes
Mientras los trabajadores esperan definiciones en tierra, las empresas mantienen visiones divididas. Algunas presionan para salir a pescar al norte del 41° Sur este mismo mes, mientras otras prefieren esperar a junio, tras la Seafood Expo Global de Barcelona, para evitar una sobreoferta que debilite los precios internacionales.
Lo único certero es que, entre fallos judiciales y vencimientos sindicales, la flota sigue amarrada y el margen de maniobra es, cada día, más estrecho.