Chubut Economía Pesquera Internacionales Nacionales Pesca Pesca Ilegal

​Un chileno al frente del Comité de Pesca de la FAO: preocupación en el sector por Malvinas y el control de los puertos

single-image

La designación del subsecretario Chileno Osvaldo Urrutia al frente del COFI enciende luces de alarma en los puertos patagónicos. El rol clave del Acuerdo sobre Medidas del Estado Rector del Puerto (PSMA) es fundamental. Existe el riesgo de que se flexibilicen las presiones sobre las flotas. Se trata de buques que operan con licencias ilegales británicas en aguas argentinas usurpadas.

Por Darío Fernández. Director Portal Pesca Chubut.

El impacto en la Patagonia por la designación en Roma

La noticia llegada desde Roma sacudió los despachos y los muelles del litoral patagónico. El subsecretario de Pesca y Acuicultura de Chile, Osvaldo Urrutia, fue electo como presidente del COFI. Asumirá la conducción del 38.º período de sesiones del Comité de Pesca de la FAO.

Los Chilenos celebran la designación como un hito diplomático. Sin embargo, existe preocupación desde la perspectiva pesquera Argentina y en particular desde Chubut. La designación no hace más que despertar suspicacias, desconfianza y una profunda preocupación geopolítica.

Las funciones estratégicas de la presidencia del COFI

La presidencia del COFI no es un cargo decorativo. Se trata del máximo foro intergubernamental a nivel global. En este espacio se definen las directrices, recomendaciones y marcos normativos. Estas pautas sirven para el manejo de los caladeros y la gobernanza de los océanos. También orientan la lucha contra la pesca ilegal, no declarada y no reglamentada (INDNR).

Que esa organización quede en manos de un funcionario del gobierno chileno adquiere un matiz inquietante. La preocupación crece cuando se posa la mirada sobre el tablero del Atlántico Sur. Allí se sufre el constante saqueo ictícola en la zona circundante a las Islas Malvinas.

La geopolítica del saqueo en Malvinas

Desde hace décadas, la ocupación colonial británica en las Islas Malvinas se financia y sostiene. Esto se logra en gran medida a través de la venta ilegítima de licencias pesqueras. Cientos de buques de banderas extranjeras barren el caladero del Atlántico Sur. Son embarcaciones principalmente asiáticas y europeas.

Capturan recursos estratégicos como el calamar Illex argentinus, el calamar loligo y diversas especies de merluza. Con esta actividad, despojan al patrimonio soberano argentino de divisas, biomasa y control biológico.

El rol logístico de los puertos en la región

En este complejo ajedrez marítimo, los puertos de la región son la pieza clave. Para operar con rentabilidad en zonas tan remotas, la flota que depreda los recursos usurpados necesita logística. Requiere combustibles, provisiones, recambio de tripulaciones y descarga.

Históricamente, Chile ha mantenido una postura ambivalente respecto a la cuestión Malvinas. En declaraciones multilaterales suele suscribir el respaldo formal a la soberanía Argentina. Sin embargo, la situación cambia en el terreno operativo y comercial. Puertos como Punta Arenas han servido de soporte y auxilio logístico para buques vinculados a la operativa en las islas.

El PSMA: la herramienta jurídica en la mira

El núcleo de la inquietud radica en la aplicación del Acuerdo sobre Medidas del Estado Rector del Puerto (PSMA). Se trata de un instrumento vinculante promovido por la FAO. A través de este mecanismo jurídico, los países miembros tienen la potestad de negar el acceso a sus puertos o servicios. La medida aplica a aquellos buques que operen de manera ilegal en el Atlántico Sur.

En los hechos, representa la herramienta internacional más potente para restringir el circuito comercial. Permite asfixiar la logística de las flotas extranjeras. Se busca frenar a quienes utilicen licencias pesqueras unilaterales británicas no reconocidas por la legislación argentina.

La llegada de Urrutia a la cima del organismo de la FAO genera dudas inevitables en Argentina. Es el área encargada de supervisar y promover estas directrices.

Interrogantes y riesgos para la soberanía argentina

¿Qué postura adoptará la conducción del COFI ante las licencias unilaterales?

Argentina sostiene con firmeza que cualquier pesca en aguas de Malvinas sin autorización es pesca ilegal (INDNR). Sin embargo, sectores afines al lobby británico buscan catalogarla como una «disputa territorial ajena a la FAO».

El rol de los puertos chilenos

Un funcionario trasandino coordinará las políticas portuarias globales del sector. Por ello, se teme que disminuya la presión internacional. El riesgo es que los puertos del cono sur no cierren filas de manera estricta. Esto incluye a las terminales del Pacífico y del Estrecho de Magallanes frente a las embarcaciones habilitadas por los kelpers.

Sesgo técnico contra reclamos soberanos

Las prioridades declaradas por la delegación chilena apuntan a «reforzar la gobernanza de los océanos». También buscan potenciar las organizaciones regionales de ordenamiento pesquero (OROPs). Gran Bretaña suele intentar utilizar estos esquemas multilaterales. Su objetivo es legitimar su presencia como «estado ribereño» en el Atlántico Sur. Esta acción representa una abierta violación a la Resolución 31/49 de la ONU.

La vigilancia desde la Patagonia Argentina

En provincias pesqueras como Chubut, la actividad genera miles de puestos de trabajo directos. Además, la memoria de Malvinas es parte de la identidad cotidiana. En este contexto, la designación de Urrutia no pasa inadvertida.

La Cancillería argentina y las autoridades pesqueras nacionales deberán redoblar la atención en los foros de Roma. El Atlántico Sur no puede quedar a merced de una diplomacia pesquera particular. No se debe permitir que, bajo el paraguas técnico de la FAO, se mire para otro lado. Los buques piratas operan al amparo de licencias coloniales y encuentran facilidades portuarias a pocas millas de nuestra plataforma continental.