El sector de embarcaciones de menor escala enfrenta un escenario crítico que amenaza con frenar las operaciones en los principales muelles bonaerenses. La combinación del alza persistente en los insumos clave y la presión impositiva volvió inviable la rentabilidad de las pequeñas y medianas empresas armadoras, poniendo en riesgo directo miles de puestos de empleo directos e indirectos en la cadena pesquera.
El impacto de los costos operativos y las retenciones
Según un informe revelado por Pescare, el principal factor de desequilibrio económico reside en el precio del combustible diésel, insumo que absorbe hasta un 45 % del presupuesto total requerido para cada salida al mar. A esta fuerte erogación se suma la vigencia de los derechos de exportación, tributo que descuenta entre un 5 % y un 9 % de las ventas al exterior y termina por anular los ajustados márgenes del sector.
Esta ecuación financiera golpea de manera desigual a los actores de la industria:
- Grandes buques industriales: Logran amortiguar el impacto gracias al volumen de captura y la cotización internacional de especies como el calamar.
- Flota artesanal y de rada: Queda expuesta al no poder trasladar sus incrementos operativos a la demanda interna golpeada.
- Efecto dominó en tierra: La inactividad en el mar afecta de inmediato a talleres navales, servicios de estiba, transporte y plantas procesadoras.
La ilusión del volumen de captura frente a la rentabilidad real
Aunque las recientes descargas derivadas de la zafra de langostino en la Patagonia aportaron ingresos temporales, los especialistas advierten que este fenómeno responde a factores biológicos puntuales y no resuelve el problema estructural de fondo.
Para las embarcaciones fresqueras que operan desde puertos como Mar del Plata, el valor fijado en la primera venta en muelle de especies tradicionales no llega a cubrir el gasto básico de combustible necesario para su extracción. Una vez finalizado el periodo de alta demanda del marisco patagónico, la fragilidad de los balances contables quedará al descubierto.
Reclamos del sector armador sin respuesta oficial
Frente a este complejo panorama, las entidades que agrupan a las PyMEs armadoras reiteran la necesidad de implementar medidas de alivio urgentes para evitar el cese definitivo de actividades:
- Declaración formal de la emergencia pesquera para el segmento costero.
- Establecimiento de una tarifa diferencial para el gasoil de uso comercial.
- Quita total o parcial de las retenciones a la exportación.
A la fecha, la ausencia de respuestas por parte del Ejecutivo nacional obliga a las compañías a recurrir al endeudamiento para afrontar los salarios de las tripulaciones y el mantenimiento preventivo de las naves, demostrando que un alto tonelaje desembarcado no equivale a la sostenibilidad financiera de las empresas.