MADRID. El consumo de merluza exige pautas precisas de manipulación para prevenir la intoxicación por anisakis. En este sentido, especialistas en nutrición y gastronomía destacan la importancia de limpiar adecuadamente las piezas de pescado. De esta manera, el consumidor garantiza la seguridad alimentaria en la preparación de platillos marinos.

Por un lado, el parásito se aloja principalmente en la ventresca y la zona abdominal. Por otro lado, la cola del pescado presenta menor presencia de larvas en ejemplares frescos. Asimismo, la congelación previa a -20 °C durante varios días neutraliza el riesgo parasitario en la carne.
Manipulación en cocina, zonas críticas de la merluza y técnicas de cocción
De esta forma, la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición recomienda comprar el producto eviscerado. Además, los chefs aconsejan destinar las partes críticas como la ventresca a cocciones prolongadas o caldos.
En este aspecto, las recomendaciones fundamentales para el manejo del pescado comprenden:
- Eviscerado inmediato: Retirar las vísceras al momento de la compra para evitar la migración de larvas a la carne.
- Congelación preventiva: Mantener el producto a -20 °C durante un período mínimo de cinco días en congeladores domésticos.
- Cocción térmica adecuada: Alcanzar temperaturas superiores a 60 °C en el centro de la pieza durante al menos un minuto.
- Selección de zonas: Utilizar las colas para preparaciones rápidas y los cortes ventrescos para fondos de cocción prolongada.
Prevención alimentaria y recomendaciones de chefs para el consumo seguro
Por lo tanto, la presencia de anisakis no determina la calidad gastronómica del ejemplar capturado. Las autoridades Sanitarias afirman que las especies de acuicultura o bivalvos permanecen libres de este organismo.
En conclusión, la aplicación rigurosa de técnicas de congelación y cocción garantiza una experiencia culinaria segura. De este modo, los amantes de la gastronomía marina disfrutan de la merluza con total tranquilidad.