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Mientras la Casa Rosada diseña alivios fiscales a medida de la Pampa Húmeda, el proyecto de Presupuesto 2027 no prevé tocar ni una sola alícuota de retenciones para la pesca. Chubut y la Patagonia, una vez más, marginadas de las prioridades de un centralismo que asfixia a la industria que genera divisas y sostiene miles de empleos en nuestros puertos.

Por Redacción Pesca Chubut
La hipocresía discursiva de la política fiscal nacional sumó este martes un nuevo y gravoso capítulo para la Patagonia. El ingreso formal del proyecto de Presupuesto 2027 a la Cámara de Diputados dejó al descubierto, blanco sobre negro, lo que ya muchos temían en los muelles de Puerto Madryn, Rawson y Comodoro Rivadavia: para la industria pesquera no hay rebajas, no hay incentivos y no hay contemplación alguna.
En el plan de ingresos y gastos remitido por el Poder Ejecutivo, el Gobierno nacional volvió a consagrar el equilibrio fiscal a costa de exprimir a las economías regionales. Para el campo pampeano hubo cronogramas de reducción gradual en soja, maíz, trigo y girasol; para la pesca patagónica —el octavo complejo exportador del país, generador neto de más de 2.000 millones de dólares anuales—, la respuesta oficial fue el silencio más absoluto y la continuidad del cepo tributario.
Alivio para la Pampa Húmeda, castigo para la Patagonia
El contraste roza la provocación. Mientras desde Balcarce 50 se diseñó un esquema para recortar progresivamente las retenciones a los granos a partir de enero de 2027 (con bajas mensuales en la soja y rebajas escalonadas en maíz, sorgo, trigo y girasol), ningún producto pesquero fue incorporado en la agenda de desgravación.
Resulta incomprensible la miopía del equipo económico: se castiga a una industria que no consume divisas, que agrega valor en plantas de procesamiento en tierra y que sostiene con un esfuerzo titánico miles de puestos de trabajo directos e indirectos en Chubut y en todo el litoral marítimo.
Hoy, exportar langostino —el buque insignia de nuestras costas— sigue pagando entre un 1% y un 6%, escalando al 9% para bloques mayores a dos kilos destinados al reprocesamiento exterior.
La merluza hubbsi y el calamar illex continúan atados al mismo yugo. Lejos de contemplar la pérdida de competitividad, los exorbitantes costos operativos en dólares, los aumentos tarifarios y el atraso cambiario que asfixia a las plantas pesqueras locales, Nación proyecta incrementar la recaudación total por derechos de exportación un demoledor 41,3% en 2027.
Un saqueo fiscal disfrazado de superávit
El oficialismo insiste en que el superávit primario (estimado en 1,3% del PBI) y el equilibrio financiero constituyen una «regla inalterable».
Sin embargo, la gran pregunta que se hacen armadores, capitanes, marineros y operarios del STIA en las plantas chubutenses es elemental: ¿a costa de quién?
Mantener las retenciones pesqueras no mueve la aguja de las cuentas públicas nacionales, pero destruye la viabilidad de las empresas que operan a miles de kilómetros de la Ciudad de Buenos Aires. En lugar de fomentar la producción y el empleo registrado, la Nación prefiere utilizar a las provincias patagónicas como meros engranajes recaudatorios para mostrar números prolijos en las planillas de Excel de los ministerios porteños.
El trato diferencial es aberrante. Hay contemplación para los pooles de siembra, pero indiferencia total para la flota y las plantas patagónicas que deben enfrentar costos logísticos siderales, zonas desfavorables y mareas de incertidumbre comercial.
Hora de que la dirigencia patagónica despierte
El proyecto recién comienza su periplo parlamentario en la Cámara baja. De cara al debate en comisiones previsto para octubre, no hay margen para especulaciones políticas ni tibiezas.
Los legisladores nacionales por Chubut y por todas las provincias con costa marítima tienen la obligación ética e histórica de pararse de manos y frenar este nuevo despojo. No pueden convalidar con el silencio o el voto disciplinado un Presupuesto 2027 que sentencia a la pesca a seguir pagando impuestos distorsivos mientras otros sectores gozan de la gracia presidencial.
La pesca de Chubut no resiste más promesas vacías: o la Nación levanta de inmediato el pie del acelerador fiscal sobre el Atlántico Sur, o terminará por ahogar a una de las pocas industrias genuinas que mantienen de pie al sur argentino.