La pesca argentina vislumbra un giro estratégico gracias al potencial de la anchoíta patagónica (Engraulis anchoita), una especie históricamente subexplotada que hoy emerge como insumo clave para la industria global de ácidos grasos esenciales. De acuerdo con un relevamiento de la Fundación Latinoamericana de Sostenibilidad Pesquera (FULASP), la abundancia biológica y la concentración nutricional del recurso permiten proyectar un esquema productivo que excede el negocio pesquero convencional.
Un salto métrico en las capturas y desembarques en Rawson
La zafra mostró una aceleración marcada en el volumen operado. Entre enero y julio, las descargas nacionales pasaron de 91 toneladas en el período anterior a 4.548 toneladas, marcando una curva de crecimiento exponencial centrada principalmente en la provincia de Chubut.
Según la información consignada por Conarpesa, la terminal portuaria de Rawson concentró prácticamente la totalidad de las 4.410 toneladas capturadas al sur del paralelo 41°. La temporada concluyó de manera anticipada no por escasez de biomasa en el mar, sino por haber alcanzado el tope de la capacidad operativa instalada para su procesamiento en planta.
Alto valor nutricional e inserción en el mercado global
El principal diferencial de la especie reside en su perfil lípido. Los análisis citados en el informe señalan que el ejemplar patagónico contiene cerca de un 34% de Omega-3, insumo fundamental para la extracción de aceites, EPA y DHA destinados a:
- Suplementos dietarios y nutracéuticos.
- Líneas farmacéuticas y alimentos funcionales.
- Insumos de alta nutrición para la acuicultura internacional.
Raúl Cereseto, titular de la FULASP, indicó que la especie puede pasar de venderse como un bien primario (conserva o salazón) a integrarse en un mercado global valorado en más de 3.000 millones de dólares, con proyecciones de duplicarse para el año 2032.
Proyección de biomasa y comparación internacional
Frente a caladeros tradicionales como el Cantábrico (30.000 toneladas anuales) o Marruecos (50.000 toneladas), el caladero chubutense presenta un rendimiento estimado de hasta 100.000 toneladas sostenibles sin poner en riesgo la biomasa.
Esta escala ubicaría a la Patagonia en una posición de vanguardia frente a las principales pesquerías de anchoa del planeta, alineándose con las recomendaciones de la FAO respecto a la seguridad alimentaria y la provisión de nutrientes esenciales.
Desafíos de industrialización y certificaciones sostenibles
Para consolidar esta oportunidad de desarrollo, el sector requiere inversiones de largo plazo, marcos normativos estables y esquemas de costos competitivos en materia logística, energética y tributaria. Asimismo, la industria proyecta avanzar en certificaciones internacionales de sustentabilidad y trazabilidad para ingresar a los mercados de mayor exigencia en Europa y Norteamérica.