Zafra de langostino. La tensión en el sector pesquero ha alcanzado un punto de no retorno. En una decisión sin precedentes que marca un antes y un después en la gestión de Raúl Durdos, un nutrido grupo de trabajadores del Sindicato de Obreros Marítimos Unidos (SOMU) ha decidido romper filas. Ante la parálisis de las negociaciones paritarias, los marineros anunciaron que no acatarán más esperas y se declaran en «libertad de acción» para iniciar la temporada de langostino en aguas nacionales.
Un quiebre histórico en la conducción sindical
Esta determinación, impulsada por la Unión Marítima 10 de Julio, representa la fractura interna más grave en los ocho años de mandato de Durdos. El mensaje es contundente: aquellos trabajadores que deseen embarcar podrán hacerlo sin restricciones ni temor a represalias gremiales.
La base trabajadora señala que la actual cúpula sindical —integrada por Durdos, Juan Navarro y José Valderrama— ha llevado al sector a un callejón sin salida. Según reportó originalmente el portal especializado Parte de Pesca, el malestar se fundamenta en el recuerdo de la fallida temporada 2025, donde miles de relevos quedaron en tierra tras una gestión que consideran ineficiente.
El factor tiempo: La amenaza de la acefalía
El conflicto actual no solo es salarial, sino también institucional. Existen puntos clave que han acelerado esta «diáspora» de trabajadores:
- Vencimiento de mandatos: La prórroga de la actual conducción finaliza el 9 de mayo.
- Riesgo de acefalía: Sin una firma válida después de esa fecha, los acuerdos quedarían en el aire.
- Pérdida de la zafra: La dilación en las firmas pone en peligro los viajes en aguas nacionales, lo que significaría un golpe económico terminal para las familias.
Trabajar «bajo protesta»: La estrategia de la base
Desde la Asociación Civil Unión Marítima 10 de Julio explicaron que la decisión de salir a navegar no implica una aceptación de las condiciones actuales, las cuales califican como «a la baja». Por el contrario, se trata de una medida de supervivencia.
«La actividad de la zafra de langostino no está frenada por falta de trabajo, sino por la incapacidad de quienes deben representarnos», afirmaron voceros del sector disidente.
La estrategia será zarpar bajo protesta, dejando asentado que existen conflictos legales no resueltos y reservándose el derecho a futuros reclamos judiciales. Para los marineros, el escenario es simplista pero dramático: o se sale a trabajar para sostener el hogar, o se queda en tierra perdiendo la totalidad de la temporada mientras la cúpula sindical sigue dilatando soluciones.
Consecuencias de un efecto dominó
Con el fracaso de las últimas reuniones de la flota congeladora tangonera, se espera que esta postura de libertad de acción genere un efecto dominó en otras seccionales. La falta de asambleas oficiales por parte del SOMU evidencia una crisis de representatividad donde las bases han comenzado a tomar el control de su propio destino laboral, priorizando la operatividad frente a una política gremial que consideran agotada.
