La inminente temporada de langostino al norte del paralelo 41° S ha detonado una fractura interna sin precedentes en el Sindicato de Obreros Marítimos Unidos (SOMU) y los marineros. Ante la falta de acuerdos paritarios y una crisis de representatividad que se agrava día tras día, un sector de la marinería ha decidido priorizar el trabajo por sobre las directivas de la conducción nacional, optando por retomar la actividad de manera independiente.
El quiebre de la conducción de Omar Durdos
Por primera vez en casi una década de gestión, la dirigencia encabezada por Omar Durdos enfrenta un desconocimiento explícito de sus bases. La Asociación Civil Unión Marítima 10 de Julio ha otorgado «libertad de acción» a sus miembros, permitiendo que aquellos que consigan embarque salgan a navegar pese a no tener una paritaria cerrada.
Esta decisión responde a un desgaste institucional marcado por mandatos prorrogados y elecciones suspendidas. Según lo reportado por el portal especializado Revista Puerto, esta facción sindical sostiene que la inacción de la cúpula nacional está poniendo en riesgo el sustento de cientos de familias, especialmente ante la cercanía del 9 de mayo, fecha en que vence la actual prórroga de mandatos y el gremio podría quedar en una situación de acefalía administrativa.
Conarpesa y los «Contratos de Ajuste»
En este escenario de incertidumbre, la empresa Conarpesa ha tomado la iniciativa para poner operativa su flota tangonera. La compañía comenzó a sellar acuerdos de ajuste individuales con cada tripulante, basados en los valores móviles del precio del langostino de exportación.
Estos convenios permiten que los buques inicien navegación de inmediato, utilizando el mismo esquema de liquidación de producción que las cámaras empresariales propusieron originalmente al SOMU en febrero.
«Salir bajo protesta»: La estrategia de los trabajadores
Desde la Unión Marítima 10 de Julio son tajantes: no se trata de una aceptación de las condiciones actuales, sino de una medida de supervivencia. El sector argumenta que «no cometerán el error del año pasado» de quedarse esperando un acuerdo que nunca llega mientras la zafra avanza.
«La actividad está frenada por la incapacidad e inoperancia de quienes deben representarnos. Ya no existe un escenario sin pérdidas; todas las propuestas son a la baja, pero perder la zafra del norte sería el golpe definitivo», afirmaron marineros.
Para salvaguardar sus derechos, los marineros han decidido retomar las tareas «bajo protesta». Esto significa que:
- Se deja constancia de la vigencia de convenios anteriores.
- Se remarca que las condiciones actuales derivan de un conflicto no resuelto.
- Se reservan el derecho a iniciar litigios y reclamos legales a futuro por la diferencia de haberes.
Un escenario límite para la pesca
La tensión en los muelles es evidente. Con una conducción sindical cuestionada por su «ignorancia de la realidad» y una base trabajadora que empieza a negociar por cuenta propia, el inicio de la temporada de langostino queda marcado por la fragmentación. La prioridad hoy es evitar que los barcos sigan amarrados mientras el recurso está en el agua, aunque esto signifique desafiar la estructura orgánica del gremio.