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Nueva era para la acuicultura argentina: El cultivo de salmones en tierra llega a Tierra del Fuego

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Una millonaria inversión privada busca reactivar la actividad de acuicultura en el sur argentino mediante un estricto modelo tecnológico que evita el uso del mar abierto y respeta la legislación ambiental vigente.

​A tres años de haberse implementado la veda absoluta para la cría de salmones en aguas marítimas de Tierra del Fuego, el panorama normativo ha dado un giro estratégico. La Legislatura provincial modificó la ley 1.355 para abrirle la puerta a una acuicultura sostenible y fuertemente regulada. Esta flexibilización captó de inmediato el interés de capitales privados, quienes planean desarrollar un ambicioso complejo de producción de salmónidos utilizando piletas artificiales en zonas continentales.

​Según un exhaustivo reporte publicado por Revista Puerto, el proyecto contempla la instalación de una planta acuícola sobre una superficie de 80 hectáreas, ubicada estratégicamente al norte de Río Grande. La iniciativa demandará un desembolso estimado en 12.500 millones de pesos argentinos. En términos de empleo, se proyecta la creación de hasta 250 puestos de trabajo directos, una cifra que podría duplicarse al consolidarse la cadena de valor y los servicios indirectos en la región.

​El propietario de las tierras, Osvaldo Romero, confirmó que la estructura del negocio está conformada por inversores de la provincia de Salta en alianza con una firma chilena de vasta trayectoria internacional en el rubro, cuyo nombre se mantiene bajo reserva por cláusulas de confidencialidad.

​Tecnología RAS: ¿Cómo funciona el ciclo completo en tierra?

​A diferencia de lo que ocurre tradicionalmente en el sur de Chile, donde se utiliza un sistema mixto (fase inicial en tierra y engorde final en el mar), las restricciones legales de Argentina obligan a los productores a realizar todo el proceso biológico de manera confinada.

​Para lograrlo, se implementará el sistema conocido como Piscicultura de Recirculación (RAS). De acuerdo con expertos del sector, producir salmón 100% en tierra suele ser una alternativa económicamente viable solo si el centro de producción se encuentra geográficamente cerca de su mercado de consumo final, logrando así amortizar los costos mediante el ahorro en logística y transporte.

​Sin embargo, este modelo presenta desafíos de ingeniería sumamente estrictos:

  • Tratamiento avanzado de efluentes: Exige sistemas críticos de filtración biológica y mecánica para procesar los desechos de los peces.
  • Control de variables químicas: Demanda una simulación milimétrica de la temperatura, el oxígeno y la salinidad para replicar el ecosistema marino.
  • Margen de error cero: Al tratarse de un circuito cerrado, cualquier desperfecto técnico o caída de oxígeno puede provocar pérdidas biológicas masivas en cuestión de minutos.

​Enfoque comercial: Calidad premium sobre volumen

​Las asimetrías de volumen entre ambos sistemas de producción son evidentes. Mientras que las concesiones en mar abierto de la Región de Magallanes generan unas 150.000 toneladas al año, los complejos terrestres más grandes del planeta promedian apenas las 7.000 toneladas anuales.

Estrategia de mercado: Debido a esta brecha de escala, el proyecto fueguino no pretende competir en volumen con la industria chilena tradicional. El objetivo comercial de este tipo de infraestructuras es abastecer a nichos de consumo específicos, posicionando el producto con un precio premium gracias a sus credenciales de sustentabilidad y bajo impacto ambiental.