La lucha global contra las capturas ilícitas dio un paso histórico con el compromiso de 110 países de cerrar el acceso a sus instalaciones portuarias a cualquier embarcación involucrada en la pesca ilegal. La medida busca cortar la logística de los barcos fuera de la ley, impidiéndoles descargar capturas, repostar o abastecerse, lo que reduce drásticamente la rentabilidad de este negocio no reglamentado.
Controles portuarios rigurosos para cuidar los recursos marinos
El instrumento central de esta estrategia es el Acuerdo sobre Medidas del Estado Rector del Puerto, promovido por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO). Se trata del primer tratado internacional vinculante diseñado específicamente para frenar la pesca no declarada.
Según una reseña publicada por GN Diario, las autoridades marítimas realizan alrededor de 22.000 inspecciones anuales en más de 700 puertos designados. Estas revisiones permiten:
- Verificar la documentación oficial y el origen del pescado antes del desembarque.
- Bloquear el ingreso de productos ilícitos a los circuitos comerciales.
- Garantizar una competencia justa para las flotas y armadores que cumplen las normativas internacionales.
Además, la FAO brinda asistencia técnica a más de 80 naciones para capacitar inspectores y reforzar los sistemas de monitoreo y vigilancia marítima.
Sostenibilidad económica y social para las comunidades pesqueras
En el marco de la reunión del Comité de Pesca de la FAO (COFI) en Roma, representantes internacionales analizaron los principales desafíos de la actividad. La secretaria general de Pesca de España, Isabel Artime, enfatizó que la conservación ambiental debe ir de la mano con el desarrollo socioeconómico de quienes dependen del mar.
Artime remarcó que la sostenibilidad pesquera requiere dar certidumbre a las empresas del sector para que puedan invertir, generar empleos de calidad y asegurar el relevo generacional en las costas.
Cooperación internacional y el rol de las mujeres en el sector
El encuentro sirvió también para destacar iniciativas de cooperación global como el programa Puertos Azules y el trabajo del Buque Escuela e Intermares. Asimismo, se hizo un reconocimiento especial al papel fundamental de las mujeres en la pesca y la acuicultura, visibilizando su aporte a la seguridad alimentaria en todo el mundo.
Con la adhesión constante de nuevos países, la red internacional de protección marina consolida un frente común para frenar los abusos en alta mar y asegurar el futuro de los caladeros.