La vigilancia en el Mar Argentino ha escalado a un nuevo nivel de tensión geopolítica. Recientemente, el gobierno de los Estados Unidos emitió una advertencia formal respecto a las operaciones de la numerosa flota pesquera de China que opera en las adyacencias de la Zona Económica Exclusiva (ZEE) de Argentina. Según las autoridades norteamericanas, existen sospechas fundadas de que estas embarcaciones podrían estar realizando tareas de espionaje e interceptación de comunicaciones bajo la fachada de la extracción de recursos marítimos.
Una «ciudad de luces» bajo vigilancia tecnológica
La magnitud de esta presencia extranjera en el Mar Argentino no es una novedad, pero su evolución técnica sí preocupa a los expertos. El 17 de enero de 2026, imágenes capturadas por la NASA revelaron una densa concentración de luces —aproximadamente 200 buques— operando frente a las costas argentinas.
De acuerdo con datos de la Prefectura Naval Argentina, la presencia de estas unidades ha mostrado una fluctuación notable en la última década:
- 2016: 150 embarcaciones.
- 2021: Pico máximo de 340 unidades.
- 2026: Estabilidad relativa con 230 buques activos.
Tecnología sospechosa: ¿Pesca o recolección de datos?
El eje de la controversia radica en el equipamiento detectado en las naves. Conforme a información publicada originalmente por Parte de Pesca, especialistas en defensa han señalado la presencia de antenas y sistemas de comunicación que resultan incompatibles con las necesidades de la pesca de calamar.
Marcelo Rozas Garay, exviceministro de Defensa, ha indicado que estas naves podrían estar ejecutando tareas de cartografía y recolección de inteligencia en la plataforma continental, una zona cuya exploración es competencia exclusiva del Estado argentino. La hipótesis principal sugiere que el despliegue responde a una estrategia de presencia global de Beijing, donde la flota civil cumple funciones de «doble uso» (comercial y estatal).
Respuesta diplomática y refuerzo de la seguridad marítima
Mientras que el Pentágono manifiesta su inquietud por la soberanía informativa de la región, el Ministerio de Asuntos Exteriores de China ha rechazado tajantemente las acusaciones, calificándolas de conjeturas sin base científica.
Ante este panorama, la administración de Javier Milei ha tomado medidas concretas para fortalecer el control de la «Milla 201»:
- Cooperación Internacional: Alianza estratégica con Washington para el monitoreo regional.
- Equipamiento Táctico: Incorporación de aviones P-3C Orion para patrullaje de largo alcance.
- Disuasión: Intensificación de la vigilancia por parte de la Prefectura Naval Argentina.
El factor económico: El dilema del calamar Illex
A pesar de las fricciones en materia de seguridad, la relación comercial con el gigante asiático —segundo socio comercial de Argentina— sigue siendo un pilar para las exportaciones de soja.
Sin embargo, el foco técnico permanece sobre la captura del Illex argentinus. La flota extranjera emplea sistemas lumínicos de hasta 4.000 vatios y tecnología de redes automatizadas para atraer a la especie justo en el límite de la jurisdicción nacional. Aunque los incidentes de pesca ilegal dentro de la ZEE han disminuido gracias al refuerzo tecnológico (solo cuatro casos detectados entre 2021 y 2025), la incógnita sobre el uso de estos barcos para fines de inteligencia sigue siendo el mayor desafío para la soberanía argentina en el mar.