El presidente de la Cámara Argentina de Industrias Pesqueras de la Patagonia (CAPIP), Agustín de la Fuente, dialogó en exclusiva con Radio Chubut tras las últimas definiciones del Consejo Federal Pesquero. Durante la entrevista, el referente empresarial analizó el impacto del incremento del 50% en la autorización del procesamiento de cola a bordo, una medida ampliamente solicitada por el sector.
De la Fuente ratificó que este pedido, impulsado de manera conjunta por la Cámara de Armadores de Pesqueros y Congeladores de la Argentina (CAPeCA) y CAPIP, ya había sido planteado firmemente en la Comisión de Seguimiento de Langostino basándose en los informes de las campañas de investigación.
Adaptación comercial y exigencias del mercado internacional
Lejos de encasillar la medida en un simple conflicto sectorial, el presidente de la CAPIP subrayó que la flexibilización responde a una lógica de mercado y a la necesidad de mantener la competitividad global.
»Creo que es un requerimiento que tiene que ver con adaptar… El que manda en algunas cuestiones tiene que ser el cliente, y es lo que nos solicita hoy un mercado de nicho como el italiano, que lo paga bien y que tampoco maneja un gran volumen», explicó De la Fuente a Radio Chubut.
El dirigente enfatizó que las plantas de procesamiento en tierra no cuentan con limitaciones restrictivas sobre qué tipo de producto final elaborar, por lo que aplicar el «sentido común» dicta que el trabajo en el agua tampoco debería tener ese tipo de trabas.
Desafíos y revisión para el próximo año
Si bien la obtención del incremento al 50% es vista como un logro fundamental para optimizar la operatoria de la flota, De la Fuente aclaró que el proceso requiere de una readecuación integral que va más allá de la autorización administrativa.
- Adecuación de la flota: Los buques deberán adaptar sus dinámicas de procesamiento a bordo.
- Estructura comercial: Las empresas deberán ajustar sus estrategias de comercialización para el nuevo volumen del producto.
- Monitoreo constante: La medida cuenta con el compromiso de una revisión formal programada para el año entrante.
Con esta decisión, el sector pesquero de la región busca consolidar su presencia en mercados internacionales clave, adaptando la producción a la demanda directa de los compradores.