Pesca

Ciberataques y seguridad en cubierta: las alertas del sector pesquero para proteger a los buques

single-image

El avance de la tecnología en la actividad pesquera abrió un frente de vulnerabilidad desconocido hasta hace pocos años: las intrusiones informáticas a bordo. Con la implementación de la llamada Pesca 4.0, la interconexión entre las redes terrestres y los mandos de navegación en altamar genera oportunidades para el ciberdelito, exponiendo a las embarcaciones a riesgos que van desde el secuestro de datos hasta la alteración de rutas marítimas.

Piratería digital: los puntos ciegos de la conectividad en la flota

Aunque el enlace satelital optimizó las tareas operativas cotidianas, también expandió los márgenes de riesgo si no se aplican barreras digitales estrictas. Las principales puertas de entrada para los ataques cibernéticos suelen ser:

  • Sistemas de monitoreo e intercambio de datos: Correos electrónicos, sensores de máquinas y mensajería a bordo.
  • Dispositivos personales: El uso desmedido de teléfonos celulares por parte de la tripulación.
  • Redes sociales: Publicaciones de imágenes o ubicaciones que revelan datos logísticos clave de la nave.

Frente a esta amenaza —que ya registra antecedentes graves en la marina mercantil global—, resulta indispensable adoptar un enfoque de «medicina preventiva» en ciberseguridad. El desafío de las empresas armadoras pasa por blindar sus infraestructuras tecnológicas para evitar ataques económicos de gran escala a muy bajo costo para los delincuentes.

La prevención física: el debate sobre el uso de elementos de rescate

A los riesgos del plano digital se le suma un problema histórico en las faenas marítimas: el cumplimiento de los protocolos de protección física en cubierta. De acuerdo con información difundida por LU17, desde el ámbito gremial conducido por Jorge Frías advierten que la resistencia de algunos operarios a utilizar los chalecos salvavidas y las líneas de enganche («guía de vida») sigue derivando en desenlaces fatales cuando ocurren caídas al mar.

«A pesar de las pautas fijadas por la Ley de la Navegación 20.094 y el Sistema de Gestión de Seguridad (SGS), los capitanes enfrentan serias dificultades diarias para garantizar que la tripulación mantenga colocado el equipo obligatorio.»

Para revertir esta imprudencia sistemática, se abrieron instancias de diálogo entre los representantes sindicales y las cámaras empresarias del sector, con el objetivo de coordinar controles más rigurosos que resguarden la vida de los trabajadores en aguas profundas.