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El sector pesquero mundial se encuentra analizando los resultados de un reciente estudio publicado en la revista Fish and Fisheries, en el que se evalúa el impacto de la pesca con artes de fondo. A pesar de que esta actividad aporta cerca de 24 millones de toneladas anuales de pescado para el consumo global, la investigación identifica 30 deficiencias operativas, científicas y de gestión que condicionan su acreditación ecológica.
Falta de datos sobre el impacto en el fondo marino
Uno de los principales problemas identificados es la falta de mapas precisos sobre los lechos marinos y el contacto real de los aparejos de pesca. Sin esta información, resulta difícil determinar qué zonas son más vulnerables, cuánto tardan en recuperarse o si la perturbación altera la fijación de carbono en los sedimentos.
De acuerdo con la información difundida por Europa Azul, una gestión espacial más detallada permitiría proteger los sectores sensibles sin necesidad de frenar la flota pesquera en áreas con mayor capacidad de regeneración.
Reducción de descartes y control de capturas accesorias para pesca de arrastre
El control de lo que entra en las redes representa el segundo gran reto. Las pesquerías de fondo requieren mejorar sus niveles de selectividad para evitar la retención accidental de especies no objetivo.
Actualmente se detectan fallas clave en:
- Sistemas de monitoreo: Escasez de datos precisos sobre descartes y capturas no deseadas (bycatch).
- Mortalidad no observada: Falta de registro de la fauna marina que interactúa con la red pero no llega a la superficie.
- Desplazamiento del esfuerzo: Cierres de zonas mal planificados que solo trasladan los barcos pesqueros a áreas no evaluadas.
Soluciones tecnológicas antes que la prohibición de las artes
A diferencia de las posturas que exigen el cierre total de esta pesquería, los investigadores proponen 28 medidas concretas para modernizar las operaciones pesqueras y reducir su huella ecológica:
- Sensores en aparejos: Medición en tiempo real del contacto del arte con el lecho marino para reducir el rozamiento.
- Dispositivos de selectividad: Redes adaptadas que faciliten el escape de juveniles y especies protegidas.
- Monitoreo electrónico: Integración de herramientas genéticas (ADN ambiental) y seguimiento digital a bordo.
- Barcos científicos: Transformar a la propia flota pesquera en plataforma de recolección de datos ambientales y biológicos.
El futuro de la actividad pesquera de fondo
El análisis concluye que evaluar la pesca de arrastre solo por el contacto de la red es insuficiente; se requiere analizar su eficiencia alimentaria y huella de carbono en comparación con otras fuentes de proteína. El desafío del sector pesquero no es eliminar el arte de fondo, sino evolucionar hacia una pesca adaptativa, selectiva y fundamentada en datos científicos sólidos.