La realidad de la pesca en la provincia del Chubut vuelve a crujir ante las decisiones de un jugador histórico que parece haber elegido jugar para el equipo de afuera utilizando la riqueza de nuestras aguas. Fernando Álvarez Castellano, presidente de Conarpesa, se encuentra en el ojo de la tormenta tras la profundización de un modelo pesquero criticado firmemente por diversos sectores gremiales y reflejado por portales informativos del sector como Pesca Chubut. Pesca Chubut
La traición del flete: El langostino se va a Paraguay
De acuerdo con las publicaciones del portal Pesca Chubut, el giro operativo de Álvarez Castellano ha sido calificado como un punto de no retorno: la alarmante denuncia de que se lleva el langostino a Paraguay, dejando a miles de chubutenses sin su fuente de sustento. Este esquema representa la consolidación de un modelo de «pesca extractiva» sin rostro humano, donde los puertos locales corren el riesgo de convertirse en meras estaciones de paso, destruyendo los puestos de trabajo en tierra dedicados al desvenado, pelado y empaque del «oro naranja». Pesca Chubut
A esto se le suma la constante tensión con los trabajadores marítimos locales, a quienes el propio empresario ha sabido cruzar con dureza desde la comodidad empresarial, desafiando a las conducciones gremiales en plena crisis del sector. Pesca Chubut
La precarización laboral disfrazada de «Cooperativas» e imputaciones falsas
La última embestida del empresario no solo apunta a desmantelar la estructura del procesamiento tradicional en tierra, sino también a desacreditar directamente a los representantes de los trabajadores. Recientemente, a través de declaraciones difundidas de manera maliciosa y deliberada el pasado 4 de junio de 2026 bajo el título «Núñez me ataca porque le anunciamos que vamos a implementar cooperativas», Álvarez Castellano lanzó una campaña de desprestigio contra el Secretario General del Sindicato de Trabajadores de Industrias de la Alimentación (STIA), Luis Núñez.
Tal como consta en la documentación legal enviada al empresario (ver archivo adjunto 1000941261.jpg), Álvarez Castellano intentó camuflar la precarización que conllevan estas cooperativas acusando al dirigente sindical de cuidar un «negocio personal». Peor aún, recurrió a imputaciones de una gravedad extrema y carentes de todo sustento fáctico o probatorio, atribuyendo falsamente frases intimidantes como «no me iba a dejar», «haría lo que fuera para joderme» y «me iba a hacer mierda».
Estas declaraciones cruzaron los límites de la libertad de expresión y constituyeron un claro abuso de derecho. El verdadero trasfondo de su maniobra no es generar «más empleo», sino deslegitimar el rol del sindicato para imponer unilateralmente condiciones que desprotegen los derechos laborales consagrados, debilitando la defensa de los obreros de la alimentación en Rawson y el resto de la provincia.
¿Qué queda para Chubut?
El silencio que rodea a estas maniobras es aturdidor. Mientras la provincia busca herramientas para sostener la actividad y el empleo genuino en tierra, el «Gallego» Álvarez Castellano ya ha tomado su decisión económica. Pesca Chubut
La pregunta que la sociedad y el Estado provincial deben responder con urgencia es clara: ¿Se seguirá permitiendo que el recurso pesquero sea una mercancía de salida rápida para beneficio extranjero, o se exigirá finalmente que, si el pescado es extraído de las aguas de Chubut, las ganancias y el trabajo digno también se queden en Chubut? Pesca Chubut

