Pesca

Inflación en dólares y presión fiscal asfixian a la pesca argentina

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La industria pesquera de Argentina, consolidada como el octavo complejo exportador del país, enfrenta hoy una encrucijada donde los factores biológicos y económicos parecen ir por carriles opuestos. A pesar de contar con caladeros saludables y niveles de captura sostenidos, la rentabilidad de las empresas se ve seriamente comprometida por un fenómeno que ya enciende alarmas en todo el sector: la inflación en dólares, que en lo que va de 2026 ya alcanza un preocupante 13%.

Un escenario de costos al alza y competitividad en baja

El desfasaje entre el ritmo de devaluación y el incremento de los precios internos ha generado un fenómeno de «atraso cambiario» que erosiona los márgenes de ganancia. Mientras que el Índice de Precios al Consumidor (IPC) en pesos acumuló un 9,4% en el primer trimestre, el costo medido en moneda dura trepó por encima de esa cifra, encareciendo los servicios y suministros esenciales para la operatividad de los buques.

Según un análisis detallado del portal especializado Parte de Pesca, este escenario ubica a la actividad en una posición extremadamente compleja. Los operadores de comercio exterior advierten que, al no ser formadores de precios en el mercado internacional, los exportadores locales deben absorber internamente los aumentos, lo que deriva en una pérdida progresiva de competitividad frente a otros mercados globales.

La brecha entre la abundancia biológica y el negocio

Es paradójico que, mientras la economía aprieta, el recurso marino responde favorablemente. El modelo de Cuotas Individuales Transferibles de Captura (CITC) ha garantizado la estabilidad de especies clave:

  • Merluza Hubbsi: Con una gestión que aporta previsibilidad tras años de crisis.
  • Langostino: Estabilizado en torno a las 200.000 toneladas anuales, con miras a un Plan de Manejo Integral.
  • Calamar Illex: Tras un 2025 histórico, el 2026 inició con fuerza, aunque ha mostrado signos de declive recientes.

Sin embargo, como bien señala la información relevada por Parte de Pesca, la salud de la biomasa no se traduce automáticamente en salud financiera. El reciente incremento en los combustibles —impulsado por conflictos geopolíticos en Medio Oriente— ha dejado a embarcaciones costeras, especialmente en Mar del Plata, al borde de la inactividad por la imposibilidad de cubrir los costos operativos mínimos.

Presión fiscal: Una promesa que se desvanece

El agobio del sector no solo proviene de la macroeconomía, sino también de la carga tributaria. Los Derechos de Exportación (DEx) se mantienen sin cambios significativos a pesar de las promesas de alivio fiscal.

La incertidumbre se profundizó tras las recientes declaraciones de las autoridades de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca. En ámbitos empresariales, cayó como un balde de agua fría la posibilidad de que la eliminación de retenciones (las esperadas «retenciones cero») se postergue hacia el final de un hipotético segundo mandato del actual gobierno.

Esta falta de prioridad en la agenda oficial deja a la pesca argentina navegando en aguas turbulentas, donde el éxito en las capturas ya no es garantía suficiente para sostener la viabilidad económica de la flota.