El inicio de la temporada de langostino 2026 fuera de la Zona de Veda Permanente de Juveniles de Merluza (ZVPJM) ha estado marcado por una actividad inusualmente baja. Desde el pasado 15 de abril, solo un puñado de embarcaciones ha logrado soltar amarras, mientras el grueso de la flota tangonera permanece en puerto a la espera de definiciones paritarias con el SOMU.
Un comienzo de temporada con operatividad restringida
A pesar de que el calendario oficial marcó la apertura a las 0 horas del miércoles, la postal en los muelles es de cautela. El conflicto salarial entre las cámaras empresarias y el Sindicato de Obreros Marítimos Unidos (SOMU) ha condicionado el ritmo productivo.
Actualmente, la presencia en el caladero se limita a un sector minoritario. Según reportes del sector, Conarpesa lidera la operatividad con nueve buques, mientras que Pescargen mantiene activo al Mar Sur, un buque que ya el año pasado funcionó como referente de actividad en contextos de conflicto. Se espera que otras unidades se sumen bajo acuerdos privados, una modalidad que intenta sortear la parálisis general.
La propuesta del SOMU para destrabar el conflicto
En un intento por flexibilizar las posturas y garantizar que la actividad no se detenga totalmente, el gremio liderado por Raúl Omar Durdos presentó una nueva alternativa. La estrategia busca que los trabajadores puedan salir a pescar mientras se mantienen abiertas las mesas de diálogo con las cámaras CAPECA, CAPIP y CEPA.
Según información relevada de la página web de Pescare, la propuesta central del sindicato consiste en ajustar los valores de producción al 90% del dólar comprador vigente al momento de la descarga, sumando además dos ítems fijos para recomponer el ingreso.
Esta cifra representa el nudo de la discordia: mientras el sindicato acepta un ajuste del 22% sobre los valores a bordo, exige que el tipo de cambio de referencia pase del 78% actual al 90%, equiparando así las condiciones que ya perciben los oficiales de la flota.
Postura empresarial: El precio internacional como límite
Desde el sector empresario, la respuesta se mantiene firme. Las cámaras sostienen que cualquier mejora salarial está atada a la recuperación del valor del langostino en el mercado externo. Fernando Álvarez Castellano, referente de Conarpesa, señaló que el punto de equilibrio (break even) se sitúa en los U$S 6.000 la tonelada, advirtiendo que por debajo de ese margen la rentabilidad del sector se vuelve negativa.
Plazos críticos para la negociación
El tiempo corre en contra de ambas partes. Existe una ventana de oportunidad marcada por el calendario judicial, ya que el 9 de mayo vence el plazo de representación otorgado a la actual cúpula del SOMU por la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo.
Por otro lado, el sector fresquero observa con atención estos movimientos. Aunque las negociaciones en ese rubro son menos tensas, se espera que sigan el modelo que finalmente logre cerrar la flota congeladora, posiblemente replicando esquemas de la temporada anterior.
Conclusión: Una zafra a media máquina
La zafra 2026 ha comenzado formalmente, pero su escala industrial sigue en pausa. El éxito de la temporada no dependerá de la abundancia del recurso en el mar, sino de la capacidad de las partes para encontrar una fórmula de liquidación que sea sostenible frente a la volatilidad del tipo de cambio y los precios internacionales. Hasta que ese consenso llegue, el ritmo del sector pesquero argentino seguirá operando con un volumen limitado y bajo una fuerte presión paritaria.