La Cámara Argentina Patagónica de Industrias Pesqueras (CAPIP) conmemoró un nuevo aniversario institucional fijando una postura contundente frente a los distintos niveles del Estado. La entidad alertó que el incremento de los costos operativos internos, la carga impositiva y los derechos de exportación ponen en riesgo la viabilidad de las plantas procesadoras, los buques y los puestos de trabajo en el litoral sur.
Nacida el 30 de julio de 1984 en Puerto Madryn, la cámara transita este hito en medio de un contexto complejo para el comercio exterior, caracterizado por márgenes reducidos, financiamiento costoso y precios fijados por mercados internacionales altamente competitivos.
Crisis de rentabilidad y reclamo de un marco fiscal competitivo
Desde la cámara remarcaron que la presión tributaria nacional, provincial y municipal resta competitividad a los productos argentinos frente a competidores globales que operan bajo regímenes mucho más favorables. Esta falta de rentabilidad impacta en toda la cadena de valor que abarca a ciudades clave como Puerto Madryn, Rawson y Comodoro Rivadavia.
El pedido de la industria pesquera patagónica se centra en:
- Alivio impositivo: Reducción de retenciones y tasas locales que encarecen la producción.
- Reconocimiento de la logística: Medidas compensatorias por la distancia con los centros de consumo y puertos principales.
- Sustentabilidad empresarial: Condiciones económicas previsibles que permitan renovar flotas, invertir en tecnología y preservar el empleo directo e indirecto.
Sostenibilidad, productividad y educación: los ejes de la agenda
Según reportó el medio especializado Pescare, el presidente de CAPIP, Agustín de la Fuente, ratificó que la prioridad de la institución es conciliar la competitividad comercial con el cuidado de los caladeros.
«Se continúa en un trabajo y con una agenda de productividad y competitividad. Gestionamos mejoras para toda la industria pesquera y los desafíos actuales que tiene el sector, atendiendo la cuestión productiva con una mirada siempre puesta en la sustentabilidad de los recursos pesqueros», destacó De la Fuente.
A la par del frente económico y la modernización de los convenios de trabajo, la cámara promueve un programa de terminalidad educativa para marineros, con el objetivo de extenderlo próximamente al personal operativo en tierra. Esta iniciativa busca elevar el perfil técnico y la profesionalización del capital humano ante las crecientes exigencias tecnológicas del mercado internacional.
De las obras de infraestructura a la batalla por la competitividad global
En sus inicios durante la vuelta a la democracia en 1984, CAPIP enfocó sus gestiones en dotar a la Patagonia de infraestructura básica: servicios de agua, energía, pavimento y conectividad portuaria para acompañar el auge del langostino.
Cuatro décadas después, tras consolidarse como una voz clave en la administración pesquera y las relaciones laborales, las prioridades han migrado hacia la certificación ambiental, la investigación científica y la estabilidad normativa. A 42 años de su fundación, la entidad reafirma que la continuidad de la flota y el procesamiento en tierra dependerán de alcanzar un equilibrio fiscal y regulatorio que permita competir en igualdad de condiciones con el resto del mundo.