CONICET y CAPIP. Por primera vez en el sector, una especialista en ciencias sociales se suma a una cámara empresaria bajo la modalidad de «Investigadora en Empresa». El estudio generará indicadores clave sobre la cadena de valor del langostino.
La articulación entre el sector científico y la industria pesquera argentina acaba de consolidar un avance histórico en la Patagonia. A través de la firma de un convenio de cooperación estratégica, el CONICET y la Cámara Argentina Patagónica de Industrias Pesqueras (CAPIP) formalizaron la incorporación de la especialista María Soledad Schulze a la estructura de la entidad empresarial.
Esta iniciativa marca un hito sin precedentes dentro del sector. Generalmente, este tipo de acuerdos se reserva de manera exclusiva para las disciplinas tecnológicas, exactas o naturales. Según reportó el portal especializado Pescare, el acto formal se concretó en las instalaciones del Centro Nacional Patagónico (CENPAT) con la participación del presidente de CAPIP, Agustín de la Fuente, y el director del proyecto, Gonzalo Pérez Álvarez.
Diagnóstico socio-laboral del langostino
La investigación liderada por Schulze se titula “La actividad pesquera industrial en Argentina. Diagnósticos socio-laborales con foco en la cadena del langostino en Chubut (2006-2027)”. Su propósito fundamental consiste en producir datos estratégicos sobre el empleo, los niveles de capacitación y la evolución de las condiciones de trabajo en el sur del país.
La especialista, quien también ejerce funciones en la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco (UNPSJB), cuenta con una extensa trayectoria en el análisis de las transformaciones pesqueras. En los últimos años, el auge del langostino alteró profundamente la matriz productiva regional:
- Impulsó el desarrollo de terminales portuarias clave como Rawson.
- Reconfiguró la organización laboral a bordo de las embarcaciones.
- Generó un fuerte impacto socioeconómico en las plantas de procesamiento en tierra.
Un cambio de paradigma basado en la evidencia
A partir de este convenio, se busca trasladar el conocimiento académico directamente hacia la toma de decisiones empresariales. El proyecto contempla el diseño de herramientas métricas para identificar el perfil educativo de los operarios y evaluar de forma sistemática toda la cadena de valor.
Investigación-acción: Schulze detalló que esta alianza demandó más de un año de gestiones institucionales. De este modo, las ciencias sociales logran romper la inercia teórica para aportar soluciones aplicadas y concretas a las problemáticas que enfrenta la industria en territorio.
Desde la perspectiva corporativa, CAPIP apuesta por fortalecer la gestión gremial-empresaria mediante datos científicos e información objetiva. Asimismo, esta tendencia refleja una necesidad imperante en la pesca moderna: complementar las tradicionales evaluaciones biológicas con análisis rigurosos sobre el verdadero impacto social de la actividad.
El nuevo eje del conocimiento pesquero
Este acuerdo pone de manifiesto una transformación en la agenda política y técnica del sector. Bajo la conducción de directivos como Damián Santos y el propio de la Fuente, la cámara empresaria prioriza la construcción técnica alineada a las demandas de los mercados internacionales, dejando atrás los viejos esquemas de protesta corporativa.
Finalmente, este cruce entre ciencia y producción expone un giro geográfico relevante. Los debates de vanguardia y la modernización de las estructuras pesqueras comienzan a gestarse con fuerza desde la Patagonia. Esto plantea un fuerte contraste con la matriz histórica centralizada en Mar del Plata, abriendo un nuevo capítulo sobre qué regiones liderarán el rumbo económico y el desarrollo técnico de la pesca nacional.