China. Una reciente investigación expone cómo corporaciones del país asiático han tomado el control de casi dos tercios de la flota potera nacional que opera dentro de la Zona Económica Exclusiva.
El mercado del calamar en el Atlántico Sur atraviesa un proceso de profunda transformación estructural. De acuerdo con datos actualizados, el 63,1% de las embarcaciones «poteras» que operan formalmente bajo el pabellón nacional dentro de la Zona Económica Exclusiva de Argentina (ZEEA) pertenece en realidad a corporaciones de origen chino. Esta cifra se desprende de un riguroso informe técnico elaborado por el especialista en conservación marina y pesca ilegal, Milko Schvartzman.
Este revelador documento, cuya información fue difundida y analizada en un reporte del portal especializado Infobae, detalla de qué manera 53 de los 84 buques autorizados a capturar la especie Illex argentinus responden a directivas de «beneficiarios finales» radicados en Beijing. Esta asimetría genera una enorme preocupación en el sector pesquero local, ya que introduce prácticas comerciales incompatibles con la libre competencia.
Subsidios cruzados y asimetría arancelaria
El principal factor de distorsión económica radica en el marco normativo que aplica el gobierno chino. A diferencia de los armadores locales independientes, las filiales de capitales asiáticos operan bajo un esquema de beneficios fiscales sumamente agresivo. Según las regulaciones de la Administración General de Aduanas de China, las capturas obtenidas en aguas extranjeras bajo la modalidad de convenios de cooperación reciben el estatus de «producto nacional».
Como consecuencia directa de esta legislación, el recurso extraído en el Mar Argentino ingresa a las plantas de procesamiento del gigante asiático completamente exento de aranceles de importación (que habitualmente alcanzan el 12%) y libre del Impuesto al Valor Agregado (IVA), fijado en un 9%. En términos prácticos, este entramado impositivo les otorga a las compañías controladas por Beijing una ventaja financiera neta del 21% en comparación con cualquier exportador argentino tradicional.
El peligro de la extranjerización total
De acuerdo con las estimaciones financieras presentadas por Schvartzman, este margen de beneficio extraordinario representó un ingreso adicional estimado en 45 millones de dólares durante el último ejercicio. Se trata de un excedente económico que permite a los grandes conglomerados orientales absorber los elevados costos operativos de las terminales portuarias sudamericanas, tales como logística, combustibles y salarios.
Asimismo, los especialistas advierten sobre el riesgo de una monopolización absoluta del recurso en el corto plazo:
- Poder de compra: Con un beneficio anual excedente de USD 45 millones, el capital extranjero tiene capacidad para adquirir aproximadamente 10 buques congeladores industriales cada año.
- Proyección temporal: Debido a la imposibilidad de competir frente a una diferencia de costos superior al 20%, los armadores locales independientes podrían desaparecer.
- Plazo de absorción: De mantenerse la laxitud en los controles societarios, la totalidad de la flota potera nacional podría quedar bajo dominio chino en menos de una década.
Fraude laboral y pérdida de trazabilidad
Más allá del impacto estrictamente económico, el estudio denuncia serias irregularidades operativas dentro de los buques bajo control asiático. Entre ellas destaca la utilización de la figura del personal «de firma». Esta maniobra consiste en embarcar a oficiales y capitanes locales para simular el cumplimiento de las normativas de navegación nacionales, aunque en la práctica el mando real es asumido por tripulantes extranjeros una vez que la nave zarpa.
Blanqueo biológico: Otro de los perjuicios más alarmantes es la pérdida de la trazabilidad internacional del calamar. Al mezclarse en las plantas de tierra el recurso legalmente capturado dentro de las 200 millas con la pesca ilegal e INDNR (No Declarada y No Reglamentada) proveniente de la Milla 201, se compromete la reputación y los estándares de sustentabilidad de la denominación Illex argentinus en los mercados de Europa y Estados Unidos.