Fernando Álvarez Castellano presidente de Conarpesa defendió la Resolución 7/2026 del Consejo Federal Pesquero y cruzó con dureza los reclamos gremiales que rechazaban la medida técnica.
La reciente aprobación de la Resolución CFP N° 7/2026 marcó un antes y un después para la flota tangonera congeladora. Al elevar al 50% el límite autorizado para la producción de colas de langostino a bordo, el Consejo Federal Pesquero (CFP) generó un fuerte impacto en el sector. Una de las firmas que reaccionó con mayor velocidad y entusiasmo ante este nuevo escenario normativo fue Conarpesa, principal impulsora de la reforma.
Luego de confirmarse la votación por mayoría en el organismo nacional, el presidente de la empresa pesquera, Fernando Álvarez Castellano, celebró de forma contundente el resultado. En una entrevista concedida al portal especializado Pescare, el directivo manifestó que finalmente prevalecieron los argumentos técnicos sobre las presiones políticas y sectoriales. Cabe destacar que el proyecto contó además con el firme acompañamiento de cámaras clave como CAPeCA, CAPIP y CEPA, sufriendo únicamente los votos en contra de Buenos Aires y Santa Cruz.
Informes del INIDEP respaldan el cambio regulatorio
La determinación del Consejo Federal Pesquero no fue casual, sino que se fundamentó en rigurosos informes técnicos elaborados por el INIDEP. Asimismo, la Dirección Nacional de Coordinación y Fiscalización Pesquera emitió un dictamen favorable al respecto. Ambos organismos científicos coincidieron en que ampliar la tolerancia para procesar colas de langostino en alta mar no provocará un incremento del esfuerzo pesquero. De igual manera, descartaron cualquier tipo de impacto negativo sobre el recurso biológico o el ecosistema marino.
A raíz de estos avales institucionales, Álvarez Castellano consideró que el sustento científico resultó clave para destrabar la discusión en el CFP. Con su estilo directo, el empresario fue tajante y aseguró que en esta oportunidad «la lógica se impuso a la estupidez y a la ignorancia».
Cruces con el sector sindical y los reclamos en tierra
Por otra parte, el máximo responsable de Conarpesa dirigió duras críticas hacia las cúpulas gremiales que intentaron frenar la normativa. Durante el debate previo, tanto el Sindicato de Trabajadores de la Industria de la Alimentación (STIA) de Chubut como el SOMU presentaron objeciones formales ante las autoridades. Los gremios argumentaban que la medida afectaría el empleo en las plantas terrestres y aumentaría el descarte biológico en el mar.
Ante estos planteos, el líder empresarial cuestionó la idoneidad de los dirigentes sindicales en materia de conservación marina. En ese sentido, ironizó sobre si los gremialistas poseían mayores conocimientos científicos que los propios profesionales del INIDEP. Del mismo modo, minimizó las advertencias referidas al descarte de cabezas de langostino, señalando que se trató de un argumento sin fundamentos sólidos para trabar la operatividad de la flota.
El foco puesto en la competitividad para la temporada 2026
Nueva etapa comercial: Con la Resolución 7/2026 firmada, el sector busca dar vuelta la página. Desde Conarpesa afirmaron que la prioridad inmediata de la industria debe regresar a la mejora de la competitividad en los mercados internacionales y al desarrollo de nuevas inversiones productivas.
A pesar de que las tensiones entre las empresas, los sindicatos y las provincias siguen latentes, la normativa ya rige para la zafra actual. De este modo, la evolución de las capturas y el procesamiento a bordo bajo este nuevo esquema del 50% concentrarán las miradas de toda la cadena pesquera durante la temporada de langostino 2026.